El «sancochado», anécdota con Óscar Ugarteche

Óscar Ugarteche, notable economista peruano y entrañable amigo, me invitó en cierta ocasión a una reunión en su departamento de Miraflores. Alrededor de un sancochado se congregaría un grupo de científicos sociales peruanos para conversar, debatir y compartir una tarde entre amigos.

Llegué un poco tarde. Al entrar, encontré a todos inquietos y mirando hacia el techo. Óscar había subido al piso superior para preguntarle al vecino si tenía alguna fuga de agua, pues en su departamento parecía estar produciéndose una filtración.

Nadie reparó mucho en mi llegada. La preocupación estaba concentrada en aquella inesperada lluvia que caía desde el techo de la sala.

Observé lo que ocurría y, de pronto, comencé a decir en voz alta:

—¡El sancochado! ¡El sancochado!

Pero nadie me escuchaba.

Cuando Óscar finalmente oyó mis palabras, respondió:

—El sancochado todavía no está listo. Hay que esperar que siga hirviendo.

—Precisamente —le dije—. Como está hirviendo, el agua se evapora. El vapor asciende, se encuentra con el techo frío, se condensa y luego cae en forma de gotas. Por eso parece que estuviera lloviendo dentro del departamento.

—A ver —dijo Óscar.

Se acercó a la olla y levantó la tapa. Una abundante columna de vapor ascendió inmediatamente hacia el techo. Todos observaron entonces que las gotas se concentraban justamente encima de la cocina y se extendían después hacia la sala.

Óscar sonrió y anunció:

—Compañeros, menos mal que tenemos a un físico como invitado. El misterio se ha resuelto.

La preocupación desapareció y la reunión pudo continuar. Quedó, sin embargo, aquella pequeña historia, en la que un sancochado reunió alrededor de una misma mesa a las ciencias sociales y a la física.

Hoy recuerdo esa tarde con cariño. Recuerdo la inteligencia, el humor y la generosidad de Óscar Ugarteche, quien sabía convertir una conversación, una reunión entre amigos y hasta una supuesta filtración de agua en una experiencia memorable.

One comment

  1. Modesto, Ya me hiciste acordar. Al principio no te entendíamos. Saludos cordiales
    Iván Merino

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