El intercambio de los seguidores de Encuentro con la Ciencia, durante la entrevista al politólogo Carlos Hugo Santander Joo, estuvo marcado por una intensa preocupación por la coyuntura electoral, la institucionalidad democrática, el papel de los medios, el modelo económico y la necesidad de construir un proyecto nacional basado en educación, ciencia, tecnología y conciencia ciudadana. Los comentarios revelan una audiencia activa, crítica y emocionalmente involucrada con el destino político del país.
Uno de los ejes centrales fue la preocupación por el proceso electoral. Varios participantes expresaron dudas sobre la transparencia del voto en el extranjero, especialmente por el rol asignado a Cancillería en la organización, traslado y custodia del material electoral. Se preguntó por qué un órgano del Poder Ejecutivo debía encargarse de una parte operativa vinculada al sufragio, y se sugirió que ello podía interpretarse como una transgresión o interferencia entre poderes del Estado. También se mencionó la demora en la llegada de actas desde algunos países y la ausencia de digitalización inmediata en ciertos lugares, lo que alimentó sospechas sobre la confiabilidad del proceso.
Otro grupo de intervenciones se concentró en la influencia de los medios de comunicación y las encuestadoras. Algunos seguidores acusaron a la prensa hegemónica y a ciertos titulares alarmistas de haber condicionado el voto popular mediante miedo, desinformación o manipulación. Se cuestionó, asimismo, el papel de las encuestadoras en las últimas décadas, señalándolas como instrumentos que no solo miden preferencias, sino que pueden orientar, tergiversar o adoctrinar políticamente a la ciudadanía. Esta preocupación se vinculó con la idea de que la democracia peruana no se desenvuelve en un terreno neutral, sino en un espacio atravesado por intereses económicos, mediáticos y políticos.
El fujimorismo fue objeto de críticas muy duras por parte de varios comentaristas. Se le asoció con prácticas mafiosas, grupos de poder, debilitamiento institucional y continuidad del modelo neoliberal. Algunos participantes sostuvieron que ya no se trataría solamente de un proyecto económico de derecha, sino de una estructura política vinculada a redes de poder económico, impunidad y control de instituciones. Otros seguidores, en cambio, intervinieron desde posiciones contrarias, celebrando una eventual victoria de Keiko Fujimori o burlándose de la izquierda. Esto generó un ambiente de confrontación verbal, con comentarios irónicos, ataques políticos y respuestas cruzadas.
Un tema recurrente fue la crítica al modelo neoliberal. Algunos seguidores lo denominaron “modelo plantilla”, es decir, un esquema diseñado para países dependientes, donde el Estado queda reducido a funciones mínimas: seguridad, justicia, relaciones exteriores y administración básica. Según esas intervenciones, este modelo promueve la privatización de sectores productivos y servicios públicos, coloca al Estado al servicio del sector privado y facilita exoneraciones tributarias a grandes empresas. También se afirmó que las exoneraciones a sectores poderosos, como las agroexportadoras, representan recursos que podrían usarse para transformar el país mediante políticas públicas adecuadas.
La discusión también abordó el papel del Estado en el desarrollo nacional. Varios comentarios defendieron la necesidad de un Estado promotor, capaz de planificar, orientar la economía y servir a las mayorías. Se criticó la idea de un Estado administrador de saqueadores o subordinado a intereses privados. En esa línea, se sostuvo que el Perú no puede depender únicamente de la libre competencia para generar ciencia, tecnología o desarrollo industrial. La ciencia, según algunos seguidores, debe ser planificada e impulsada por el Estado, porque no nace espontáneamente en un mercado dominado por importaciones, dependencia tecnológica y falta de visión nacional.
La ciencia y la tecnología aparecieron como una preocupación importante. Se discutió si el país necesita un Ministerio de Ciencia y Tecnología o si bastaría con un viceministerio fortalecido. Algunos sostuvieron que la creación de ministerios se justifica por la necesidad de contar con partida presupuestaria propia. Otros consideraron que podría bastar una estructura dentro de un ministerio ya existente, siempre que tenga poder real. En ambos casos, el punto de fondo fue que la investigación científica, la innovación y la transformación productiva deben ocupar un lugar central en cualquier proyecto de país. También se reconoció al Dr. Modesto Montoya como un luchador persistente por hacer comprender la importancia de la ciencia, la innovación y la tecnología.
Otro bloque de comentarios reflexionó sobre la realidad nacional, la discriminación y el racismo. Se mencionó que el país sigue dividido por prejuicios, terruqueo, discriminación social y diferencias históricas entre regiones. Algunos seguidores relacionaron el comportamiento electoral del norte del país con herencias históricas de la hacienda, el servilismo y formas distintas de organización social. Otros hablaron de la necesidad de superar etiquetas raciales y comprender la raza como una categoría construida socialmente, vinculada a historia, poder y clasificación social. En ese sentido, la entrevista motivó una discusión sobre la dimensión psicosocial y cultural de la política peruana.
También se observó una preocupación por la formación ciudadana. Varios comentarios insistieron en que antes de crear normas, ministerios o políticas públicas, el pueblo debe aprender a analizar, debatir, cuestionar la realidad y comprender los mecanismos de poder. Se planteó que el país necesita una conciencia crítica capaz de distinguir entre hechos, propaganda, manipulación mediática y proyectos de transformación real. Esta preocupación se relacionó con la educación, la universidad y la necesidad de llevar espacios de análisis a más personas.
La audiencia también hizo comentarios sobre figuras políticas concretas. Se mencionó a Pedro Castillo como una persona noble pero sin el conocimiento ni la astucia necesarios para enfrentar a sus opositores. Se discutió el papel de Domingo Pérez en política, con opiniones encontradas: algunos lo defendieron como un peruano honesto, mientras otros consideraron que no debió participar directamente en la contienda.
Finalmente, hubo expresiones de apoyo al programa. Varios seguidores saludaron al conductor, agradecieron la entrevista, pidieron más likes, llamaron a suscribirse al canal y sugirieron transmitir también por TikTok y Facebook para ampliar el alcance. Otros propusieron que estos espacios de análisis se conviertan en una especie de cátedra sobre ciencia aplicada a la realidad nacional, transmitida desde la UNI hacia otras universidades.
En síntesis, las intervenciones expresan una audiencia que ve la coyuntura electoral como parte de un problema más profundo: la disputa entre un país dependiente, desigual y manipulado por grupos de poder, y la posibilidad de construir una nación con conciencia crítica, Estado fuerte, ciencia, tecnología, justicia social y soberanía. El fondo del debate no fue solo quién gana una elección, sino qué tipo de Perú se quiere construir después de ella.
