Universidad: selección de talentos para el despegue nacional

Uno de los problemas menos discutidos de la educación peruana es la enorme desigualdad en la calidad de la enseñanza escolar. Las diferencias en infraestructura, acceso a laboratorios, bibliotecas, conectividad, idiomas y docentes especializados generan brechas que se reflejan inevitablemente en los exámenes de admisión universitarios.

Los actuales procesos de admisión seleccionan a quienes tuvieron una educación dirigida a los exámenes de admisión, en particular los llamados colegios preuniversitarios.

El talento humano se distribuye en toda la población. Lo que no se distribuye de manera equitativa son las oportunidades para desarrollarlo.

Por ello, resulta pertinente debatir la posibilidad de implementar un examen nacional de acceso a la educación universitaria basado principalmente en la capacidad de aprender, razonar, crear y resolver problemas nuevos, más que en la acumulación de conocimientos para el examen de admisión.

Diversos países que hoy lideran el desarrollo científico y tecnológico cuentan con sistemas nacionales de selección académica. En China, el Gaokao determina el acceso a las universidades. Francia utiliza concursos nacionales altamente exigentes para ingresar a las Grandes Écoles. Corea del Sur y Singapur desarrollaron mecanismos para identificar y promover tempranamente a los estudiantes con mayores capacidades académicas.

Una nación necesita identificar a sus mejores talentos para ofrecerles las condiciones que les permitan desarrollarse plenamente. Existe abundante evidencia de que jóvenes con preparación escolar limitada logran alcanzar y superar a compañeros mejor preparados cuando reciben oportunidades adecuadas de formación.

Miles de profesionales destacados, científicos, ingenieros, médicos y docentes universitarios provinieron de escuelas modestas de provincias. Muchos llegaron con importantes vacíos de conocimiento, pero compensaron esas deficiencias gracias a su capacidad de aprendizaje, disciplina y perseverancia.

Por ello, un sistema nacional basado en aptitudes debería ir acompañado de programas de nivelación académica durante el primer año universitario. Asimismo, sería necesario ampliar las vacantes en las universidades públicas y fortalecer mecanismos de apoyo como residencias universitarias, alimentación y tutorías académicas para estudiantes de menores recursos.

Un país que desperdicia el potencial de millones de jóvenes por las desigualdades de origen está renunciando voluntariamente a una parte importante de su capacidad de desarrollo.

El Perú necesita más científicos, ingenieros, médicos, docentes e innovadores. Para encontrarlos, debe mirar más allá de las diferencias de riqueza y de la calidad desigual de las escuelas. Debe aprender a identificar el potencial humano allí donde se encuentre.

Si el Perú desea convertirse en una nación capaz de generar conocimiento, innovación y desarrollo tecnológico, debe comenzar por aprovechar el talento de todos sus jóvenes. Ese sería un paso decisivo hacia una sociedad más justa, pero también hacia un país más competitivo y desarrollado.

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