Aldo Mariátegui, en un artículo reciente publicado en Perú21, intenta explicar al Perú mediante una metáfora efectista: coexistirían “un Chile formal y una Nigeria informal”.
El gobierno Nigeria tiene el mismo desdén por la ciencia, como es el caso de Perú. Ambos países gasta alrededor de 0.15% del PBI en ciencia y tecnología.
En enero de 2026, durante el Congreso Futuro, el presidente en ejercicio de Chile, el izquierdista Gabriel Boric, y el presidente electo, el ultra derechista José Antonio Kast, coincidieron en una afirmación central: “Chile no tiene futuro sin ciencia”.
En el Perú, esta idea ha sido defendida durante años por la comunidad científica, casi siempre en soledad. No es casual, por ejemplo, que en la segunda vuelta electoral de 2021 un sector significativo de científicos haya optado por apoyar a Pedro Castillo. No se trató de una adhesión ideológica, sino de una decisión racional: fue el único candidato que mencionó explícitamente la ciencia y la tecnología como parte de un proyecto de país. En contraste, Keiko Fujimori jamás incorporó la ciencia en su discurso ni en su propuesta programática. Para quienes trabajan en conocimiento, esa ausencia no es anecdótica: es una señal inequívoca.
Resulta llamativo que esto siga siendo incomprensible para ciertos opinólogos. La palabra ciencia simplemente no existe en su vocabulario político ni intelectual. De ahí el desconcierto permanente frente a decisiones que, vistas desde el conocimiento, son perfectamente coherentes.
Lo que hoy repiten Boric y Kast en Chile —desde posiciones ideológicas opuestas— es exactamente lo que venimos diciendo en el Perú desde hace décadas, aunque voces como la de Mariátegui lo desprecien: sin ciencia no hay futuro.
Y la historia es implacable: los países que entienden esta verdad avanzan; quienes la ignoran quedan atrapados en metáforas ingeniosas pero estériles.

En las dos últimas décadas hemos reiterado que sin CTi no hay posibilidad de crecimiento y desarrollo económico social de los países, particularmente en el Perú. Hemos coincidido y respaldado la cruzada de Modesto Montoya para «concientizar» a la clase dirigente del país sobre la necesidad de invertir en CTi y formando el capital humano calificado incluso, para la eficacia de una política en esa dirección se debe crear un Ministerio de CTi (v. https://www.csd-institute.org/Publish/CyT%20para%20el%20DS-%20ECI%202012v-J.E.%20Luyo-04%20enero-2012.pdf), que puede incluir las Universidades que están ahora bajo un Ministerio de Educación que ni siquiera puede llevar bien la educación primaria y secundaria, de siempre . Podemos ver Ministerios que deberían ser mas bien Viceministerios y que además desperdician su presupuesto o lo mal gastan con claros signos de corrupción. Mi reconocimiento al trabajo de casi cuatro décadas por la CTi en el Perú del Dr. Modesto Montoya.
Sin Ciencia no hay futuro.
Más que un lema es una aseveración que los políticos deberían usar en sus campañas electorales y así demostrar su preocupación por el futuro del país.