No importa el color del ratón…

Ciencia, poder militar y el destino de los países extractivistas

En esta página hemos señalado reiteradamente que existen dos tipos de países: los que desarrollan ciencia y los que la desdeñan. Los segundos terminan siendo dependientes casi exclusivamente de la explotación de sus materias primas. Hoy, como en la época colonial de hace cinco siglos, redescubrimos una verdad que nunca desapareció: esas materias primas pueden ser tomadas por quien posee mayor poder militar.
También se confirma que importa poco el color político del gobierno del país que tiene la desgracia de contar solo con recursos naturales, siempre que permita que dichos recursos sean extraídos por la potencia militar dominante. Esta realidad era conocida desde hace décadas, pero fue sistemáticamente omitida por muchos analistas políticos y opinólogos —incluso por aquellos con doctorados en ciencias políticas— que prefirieron discutir ideologías antes que estructuras de poder.
Estados Unidos ha invertido recursos astronómicos en su industria militar. En 2022, su gasto militar alcanzó alrededor de 900 mil millones de dólares, una cifra cercana al triple del gasto de China y casi diez veces el de Rusia. Esa inversión no es neutra: es una apuesta estratégica para sostener su hegemonía en un mundo donde el control de recursos vuelve a ser central.
China, por su parte, eligió otro camino complementario: una inversión masiva y sostenida en ciencia y tecnología orientada a la producción de bienes civiles de alto valor agregado. Con ello ha conquistado mercados globales y desplazado progresivamente a las antiguas potencias industriales occidentales. Frente a este escenario, Estados Unidos empieza a recurrir de manera cada vez más explícita a su poder militar para forzar a los países extractivistas a “hacer lo correcto”. El tipo de régimen político deja de ser relevante; lo único que importa es la alineación con la potencia armada.
La consecuencia previsible es la militarización acelerada del mundo. Se intensifica la carrera armamentista y el ganador será aquel país que haya invertido sostenidamente en ciencia y tecnología, especialmente en sus aplicaciones estratégicas y militares. Los gobiernos extractivistas, mientras tanto, podrán aplicar en sus territorios las políticas que deseen, siempre que no interfieran con los intereses del poder dominante. Sus poblaciones vivirán bajo regímenes sostenidos directa o indirectamente por las armas adquiridas a la industria militar.
¿Dónde queda el Perú en este escenario? En una posición extremadamente vulnerable. Un país que no invierte seriamente en ciencia y tecnología está condenado a ser proveedor de materias primas y, en el peor de los casos, territorio de disputa. La discusión no es ideológica: es estructural. Sin capacidad científica propia no hay soberanía real.
Aquí la universidad peruana juega un papel central. Instituciones como la Universidad Nacional de Ingeniería deberían ser pilares de una estrategia nacional de desarrollo científico y tecnológico. Sin embargo, la baja inversión en investigación, la precarización de los investigadores y la ausencia de una política de Estado condenan a nuestras universidades a sobrevivir en lugar de liderar.
En este contexto global, las personas formadas en ciencia y tecnología —ingenieros, físicos, matemáticos, biólogos, informáticos— son el recurso más estratégico. Ellas podrán escoger el país que les ofrezca mejores condiciones de vida, estabilidad y futuro para sus familias. Si el Perú no cambia de rumbo, seguirá formando talento para exportarlo, mientras permanece atrapado en un modelo extractivista sin futuro.
La lección es clara: sin ciencia no hay desarrollo, sin desarrollo no hay soberanía, y sin soberanía el país queda a merced del más fuerte.

2 comments

    1. ESTE CONOCIMIENTOS SOBRE EL PODER MILITAR PARA MANTENERSE EN EL PODER ES HISTÓRICAMENTE CONOCIDO DE TODA LA VIDA DE LA HUMANIDAD, SIMPLEMENTE EL DISCURSO MEDIOCRE DE MUCHOS QUE ASCENDIERON AL PODER Y NO VER AMPLIAMENTE LA REALIDAD HUMANA, DEJAN COMO GUÍAS MUCHO QUE DECIR, POR ESA MISMA RAZCOMO ESTADISTAS DE UNA NACION LOS LLEVAN AL FRACASO, MAS CLARO CON UNA MANO YE MUESTRO UNA REALIDAD QUE ME CONVIENE, MIENTRAS QUE CON LA OTRA VOY HACIENDO LO QUE NECESITO PARA MANTENERME EN EL PODER) Y AHÍ LOS OPORTUNISTAS HABLANDO DE LA SEUDO PAZ MUNDIAL Y PARO DE LA HAMBRUNA, ESTAMOS HABLANDO DE TECHO Y COMIDA DETRAS DE TODA ESA MASCARA, ES TAN FÁCIL Y SIMPLE DE DARSE CUENTA, ES LO BÁSICO. POR ESA MISMA RAZÓN COLEGAS Y DR. MODESTO MONTOYA ES NECESARIO LA CREACIÓN DEL MINISTERIO D E CIENCIAS Y TECNOLOGÍA EN EL PERÚ PARA DAR UNA DIRECCIÓN AL PERU Y EMPUJAR A LOS PAISESDIFERENTES FACULTAD VECINOS AL DESARROLLO DE AMÉRICA DEL SUR Y CON FUERZA, DESDE LAS DIFERENTES FACULTAD DE LA UNI, SU PUEDE ARMAR EL MOVIMIENTO Y EMPUJAR AL PERÚ AL DESARROLLO DE CIENCIAS Y TECNOLOGÍA Y CON UN MINISTERIO SE DARA UNA DIRECCIÓN BIEN DEFINIDA A DONDE APUNTA EL PERÚ, SI QUEREMOS SOBREVIVIR COMO NACION INDEPENDIENTE Y FUERTE, NO HAY DE OTRA COLEGAS Y PROFESORES, HACEMOS GRANDE NUESTRA NACION O NOS PISOTEAN.

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