Con el abuelo José sembrábamos papas en la cima del cerro Ragash. En los descansos, observábamos la Luna y bellas puestas de Sol. Nos quedábamos hasta que la llegada de noche para ver la Cordillera Blanca. Los picos nevados aparecían como diamantes flotantes en la oscuridad. Tantas veces me contaba que nuestros antepasados vivían en el cerro Ragash en habitaciones de piedra con techos de paja. Señalando a Cuidista, un conjunto de cerros de menor altura, decía que allí vivía la mayor parte de los antiguos.
El abuelo me relataba la historia de Salpo, cubierta de intentos de usurpación de las tierras indígenas por recién llegados. Para comprender la trama historia me puse en contacto con el historiador Arthur Quezada, el que reconstruyó parte de la historia que está relacionada con el Observatorio Natural Ragash. Veamos lo que encontró este historiador trujillano, combinando con documentos de la familia Zavaleta Vilca.
En su testamento -redactado el 17 de febrero de 1803- don Diego Gabriel Flores de Gamboa señala que es nieto de don Francisco Flores e hijo del maestro de Campo don Juan Fernando de Gamboa Principal de las Parcialidades de Gucasyasguay y de doña Juana Pisapintas Guaja. En este testamento, don Diego Gabriel dejó en herencia a sus hijos la hacienda de Chanchacap y terrenos en Chauguagocha, Paday, Cucugal, Chagual, Cogón y Mirancham. Sus hijos herederos fueron el Capitán don Francisco Flores de Gamboa, Juan Andrez Carya, Juan Carlos Flores, y Juan Fernando Flores, y una hija llamada María Rosa Flores. En 1811, don Santiago Zavaleta representó a Adriano García y a descendientes de la familia Flores de Gamboa en litigios por las tierras de Cotra y Salpo.
El año 1811, Santiago Zavaleta y su hijo José Benito de Zavaleta, compran Andarnique, Casiday y Cogón (parte de Salpo). El alcalde de Indios de entonces era Vicente Huillca o Vilca.
Entre la familia Zavaleta y la Familia Vilca se creó una estrecha relación. Un hijo de los Zavaleta se casó con una hija del Vicente Huillca. Tuvieron dos hijos: Daniel Zavaleta Vilca y Nicolaza Zavaleta Vilca.
Daniel Zavaleta Vilca contrajo matrimonio con Agustina López Flores, descendiente del “último casique” Diego Flores y de doña Juana Pisapinta, quienes dejaron como herencia extensos terrenos en toda la región que ahora conforma el distrito de Salpo, incluyendo la parte más alta del cerro Ragash.
Nicolaza Zavaleta Vilca contrajo matrimonio con un minero de apellido Calvo.
Daniel Zavaleta y Agustina López tuvieron dos hijos: José y Susana, quienes, entre otros terrenos, heredaron la cima del cerro Ragash. José sembraba papas en el Ragash al tiempo que me enseñaba a observar la Cordillera Blanca, las estrellas, la Luna y el Sol en los más bellos atardeceres que he visto en mi vida.
En homenaje al abuelo José, el año 2011 decidí organizar la Caminata por la Ciencia y promover el turismo científico en el Ragash. Hoy se ha convertido en el centro de actividad turística salpina, aunque, a decir verdad, prima la fiesta y la diversión. Tendremos que darle mayor énfasis la investigación científica e histórica.
