Agradecimiento a la Derrama Magisterial: Medalla de Honor 2015

0DSC08161Agradezco a la Derrama Magisterial del Perú, presidida por el Prof. Pablo Ocaña Alejo, por haberme generosamente incluido en la lista de galardonados con la Medalla de Honor José Antonio Encinas 2015, junto con los notables peruanos Alfonsina Barrionuevo, Andrés Cardó, Nora Cépeda, Jean Dumont, Waldemar Espinoza y Gustavo Gutiérrez.

Hay personas e instituciones sin las cuales no hubiera podido realizar el trabajo por el que la Derrama Magisterial me brindado ese honor.

Mi abuelo, el amauta José Zavaleta,  me enseñó el placer de aprender. En el Observatorio de Ragash, el punto más alto de la región de Salpo, a 4000 msnm, desde donde se ve al mismo tiempo la Cordillera Blanca y el mar de Chanchan, el amauta José me enseñó a observar la evolución del Sol, la Luna y las estrellas. La Cordillera Blanca era como un enjambre de diamantes flotando en la noche oscura. La luna llena se ponía en el mar al mismo tiempo que el Sol salía por el Este. En ese mismo observatorio, el que heredó de sus ancestros, sembramos papas, ocas y mashuas, y las cuidamos hasta la fiesta de la cosecha y la pachamanca. Me encomendó la tarea de pastor, para aprender todo el ciclo de la vida de las ovejas, las vacas y la fauna salpina.

Mi abuelo Liborio y mi padre Álvaro, me enseñaron la tecnología. Cómo convertir un árbol en una guitarra, en un mueble. Cómo se hacen las tejas, cómo una pirka de tapia. Mi padre me matriculó en el Instituto Industrial de Chimbote. En el taller eléctrico de la Planta Siderúrgica (hoy Sider Perú), a los trece años de edad, hice mi primer transformador y compartí con orgullo mis tiempos con técnicos e ingenieros

En el Politécnico José Pardo de Lima redescubrí el placer en la ciencia que me enseñó el amauta José. La Facultad de Ciencias de la UNI me enseñó a investigar con técnicas modernas.

La Comisión de Energía Atómica de Francia me sumergió en los secretos del uranio.

La matemática Véronique Collin, supo escoger mis mejores fórmulas para ser presentadas en la sustentación de mi tesis de doctor de Estado y me acompaña en la tarea que me dejó el amauta: enseñar el placer en aprender ciencia.

La Universidad Ricardo Palma nos apoya para la realización del Encuentro Científico Internacional, el programa “Encuentro con la Ciencia” y el semillero científico Ceprecyt.

Mi madre, Clarita, me enseñó el amor a la música, pero sobre todo al terruño. Es a ella la quien debo la felicidad de vivir en el Perú y el orgullo de haber nacido en una casita cerca al Ragash con vista al mar y a las estrellas.

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