El incremento exponencial de las comunicaciones por celulares está estado acompañado de preocupaciones sobre sus eventuales efectos neurológicos, las que luego de numerosas investigaciones aún no son despejadas.
Es sabido que las ondas electromagnéticas generan corrientes eléctricas en el cuerpo. También que el cuerpo funciona como un delicado sistema electrobioquímico sobre el que los campos electromagnéticos externos generan
corrientes. La pregunta es si éstas conllevan riesgos para la salud.
En el 1997, en Alemania, los científicos Dirk Matthias Hermann, Konstantin-Alexander Hossmann, del Instituto Max-Planck de investigaciones neurológicas, informaron, en la revista Journal of the Neurological Sciences, que hasta entonces existían informes contradictorios sobre los mencionados efectos y que eran necesarios mayores estudios sobre el tema.
En el 2015, Martin L. Pall, en la revista Journal of Chemical Neuroanatomy, profesor emérito de bioquímica y ciencias médicas de la Washington State University, afirma que los estudios epidemiológicos de los últimos 50 años, y las pruebas de cinco criterios para la causalidad, muestran que diversas exposiciones a los campos electromagnéticos de las microondas no térmicas producen diversos efectos neuropsiquiátricos.
Tomando en cuenta lo anterior, lo menos que podemos decir es que sigue la preocupación sobre los celulares y está vigente la necesidad de seguir investigado.
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Las tras-nacionales fabricantes de celulares, seguirán negando la posibilidad de efectos dañinos a la salud, por el uso de celulares y de las antenas que propagan las ondas.