UNI: Cómo recuperar el liderazgo científico y tecnológico del Perú

La histórica universidad de ingeniería enfrenta una crisis que puede y debe superarse para responder a los desafíos del siglo XXI.

Durante décadas, la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) ha sido la institución científica y tecnológica más emblemática del Perú. De sus aulas salieron los ingenieros que construyeron las grandes obras del país, impulsaron el desarrollo minero y energético, y diseñaron la infraestructura que hoy sostiene a millones de peruanos. Sus egresados marcaron presencia en los sectores estratégicos del Estado y la industria.

Sin embargo, en los últimos años la UNI atraviesa una crisis silenciosa, pero profunda. A pesar de mantener un estudiantado selecto —gracias al examen de admisión más riguroso del país—, su producción científica ha perdido impulso frente a los estándares internacionales. Tiene escasa vinculación con la industria tecnológica, y su gestión universitaria ha sido debilitada por una politización que prioriza intereses de corto plazo.

El mundo avanza con ciencia e innovación

Los países que lideran el mundo hoy no lo hacen por la abundancia de recursos naturales, sino por su capacidad de generar conocimiento, innovar y aplicar tecnología. Las universidades son centros neurálgicos de esa transformación. Desde ellas se impulsa la investigación, se forman los profesionales del futuro y se desarrollan soluciones para los problemas de la sociedad.

La UNI, por su tradición y por el talento de sus estudiantes y docentes, debería estar a la vanguardia de esa transformación en el Perú. Pero no podrá cumplir ese rol si no se libera de la inercia administrativa, si no se apoya decididamente a sus investigadores, y si no se convierte en un verdadero ecosistema de creación y transferencia de conocimiento.

Una reforma impostergable

Para recuperar su liderazgo, la UNI necesita una reforma integral, basada en tres pilares fundamentales:

  1. Investigación y calidad académica: Fortalecer la producción científica, modernizar los laboratorios, actualizar los contenidos curriculares y promover el posgrado de calidad internacional.
  2. Gobernanza por mérito académico: Las autoridades deben ser elegidas por su trayectoria científica, su compromiso con la excelencia y su capacidad de gestión. La universidad no debe ser escenario de pugnas políticas internas, sino un espacio de liderazgo académico.
  3. Vinculación con el desarrollo nacional: La UNI debe conectarse activamente con el Estado, las empresas y las comunidades para aportar soluciones concretas a los desafíos del país: energía, agua, salud, transporte, educación, entre otros.

Juventud, ciencia y futuro

A dos siglos de la independencia política del Perú, es hora de consolidar una independencia verdadera: científica, tecnológica y productiva. Para ello, el Estado debe aliarse con las universidades públicas investigadoras como la UNI, que tienen el potencial de cambiar el rumbo del país.

El Perú tendrá un futuro mejor en la medida en que su juventud tome las banderas de la ciencia y la tecnología. La UNI debe ser el espacio donde ese futuro empiece a construirse. Porque investigar, innovar y transformar el conocimiento en desarrollo es la mejor forma de construir una nación justa, sostenible y soberana.

3 comments

  1. Diagnóstico acertado y propuesta positiva de Modesto. Aunque no pone el dedo sobre el chupo: «argolla política.» Y no menciona la urgente necesidad renovación de cuadros prehistóricos. Tampoco hay una visión de transformación organizacional de alcance y llegada a nivel nacional e internacional.

  2. Mi contribución es que la investigación se dirija a mejorar el bienestar del pueblo peruano sin crear desempleo: por ejemplo, se destaca como logro erradicar los cobradores del transporte público, pero eso crea desempleo y un transporte más caro y más lento. Hay hermanos muchísimo que hacer!

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