En la historia mundial se conoce grupos o líderes políticos que han usado mensajes simplistas y etiquetas despectivas para ganar apoyo, especialmente entre sectores con menor capacidad crítica o menos acceso a información. Aquí algunos ejemplos notables:
El Macartismo en EE.UU. (1947-1957)
Durante la Guerra Fría, el senador estadounidense Joseph McCarthy lideró una cacería de brujas contra supuestos comunistas dentro del gobierno, Hollywood y otros sectores.
Cualquiera que cuestionara la política oficial podía ser acusado de ser comunista o traidor a la patria, lo que llevó a despidos, censura y persecuciones.
La Alemania Nazi (1933-1945)
Adolf Hitler y el régimen nazi usaron una retórica simplista y propagandística para etiquetar a judíos, comunistas, socialdemócratas y otros como enemigos del pueblo alemán.
El uso de frases como «los traidores de noviembre» o «los marxistas internacionales» sirvió para justificar la represión y la guerra.
Las dictaduras Latinoamericanas del Siglo XX
En países como Chile (Pinochet), Argentina (Videla) y Brasil (dictadura militar), se usó la doctrina de seguridad nacional para acusar de «terroristas» o «comunistas» a opositores políticos.
Se justificaron crímenes de lesa humanidad con la excusa de defender la patria de supuestos enemigos internos.
La Revolución Cultural en China (1966-1976)
Mao Zedong impulsó la persecución de «enemigos del pueblo» y «contrarrevolucionarios» usando eslóganes radicales para movilizar a las masas.
Millones fueron atacados, reeducados o incluso ejecutados bajo acusaciones vagas y sin evidencia.
La URSS de Stalin (1920s-1953)
Stalin promovió purgas masivas etiquetando a sus rivales como «contrarrevolucionarios» o «agentes del imperialismo».
La propaganda simplificaba conflictos complejos y justificaba represión brutal.
Los regímenes fascistas en Italia y España
Mussolini en Italia y Franco en España usaron términos como «antipatriotas», «rojos», «subversivos» para descalificar a la oposición.
Franco persiguió a republicanos y disidentes acusándolos de ser «enemigos de la patria y la religión».
Estos casos, el uso de mensajes simplistas, repetidos y basados en el miedo fue una estrategia efectiva para manipular la opinión pública, consolidar poder y atacar opositores se está intensificándose en el Perú. Se verá cada más la descalificación basada en etiquetas ideológicas suele ser una táctica recurrente en regímenes autoritarios o en contextos de polarización extrema.
La juventud debe acudir a la ciencia para buscar algo más cerca de la verdad, del conocimiento verificable, el razonamiento crítico.
