Cincuentenario del IPEN: Un Sueño Nuclear Dispersado

Por Modesto Montoya

En 1975, el Perú vivía el sueño de un país que aspiraba a salir del subdesarrollo mediante la ciencia y la tecnología. En este contexto, un grupo de jóvenes civiles y militares se preparaban para asumir el reto de desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos. Sin embargo, con el tiempo, la masa crítica intelectual que pudo haber consolidado este proyecto se dispersó, retardando seriamente el desarrollo de la ciencia nuclear en el país.

Los Primeros Pasos del Proyecto Nuclear

En la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), tres oficiales de la Escuela Naval fueron evaluados para revalidar sus diplomas y ser enviados a universidades extranjeras a especializarse en ciencia y tecnología nuclear. Paralelamente, la Escuela Superior Técnica del Ejército seleccionaba oficiales para capacitaciones en Francia y Argentina.

En ese marco, el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) diseñó un programa de becas para estudios de posgrado en el extranjero. Uno de los beneficiarios fue el físico Fernando Ponce, egresado de la UNI, a quién se le propuso una beca para especializarse en física nuclear. Sin embargo, su beca no se concretó y optó por estudiar física de materiales en la Universidad de Stanford.

Las Becas y el Exilio de Talento

El IPEN también organizó un curso de posgrado para profesionales de diversas disciplinas, seleccionando posteriormente a cuatro jóvenes para enviarlos a Estados Unidos. Entre ellos estuvieron Max Lazo, Jaime Fernández-Baca, Jorge Seminario y Aurelio Arbildo.

Jaime Fernández-Baca se unió al Laboratorio Nacional de Oak Ridge en Tennessee, donde lideró el grupo de Espectroscopía de Triple Eje en la División de Dispersión de Neutrones. Ha publicado más de 180 artículos científicos y ha sido citado más de 6,000 veces, ganándose el reconocimiento de la comunidad científica internacional.

Max Lazo se doctoró en la Universidad de Nuevo México y se especializó en los efectos de la radiación sobre materiales, trabajando posteriormente en Science Applications International Corporation (SAIC).

Jorge Seminario se unió al Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Texas A&M, donde ha desarrollado investigaciones en nanotecnología y diseño de dispositivos electrónicos moleculares.

Los tres científicos mencionados no regresaron al Perú, al saber las condiciones precarias en las que vivían los científicos peruanos en los años 80.

Aurelio Arbildo regresó al IPEN, pero renunció para luego fundar la empresa Inducontrol, especializada en automatización y control.

La Dispersión de la Masa Crítica

Por mi parte, en Francia realicé un doctorado en física nuclear en la Universidad de París, con una tesis sobre fisón nuclear en la Comisión de Energía Atómica de Francia. En 1982, me incorporé al IPEN, pero en 1984 fui despedido por las autoridades militares que dirigían la institución, a pesar de haber publicado el primer artículo del IPEN en Scopus. En mi exilio académico, investigué en Alemania, Francia y Estados Unidos, hasta que en 1988 regresé al IPEN por invitación del físico nuclear Víctor Latorre, entonces presidente del IPEN. Finalmente, en 2015 renuncié al IPEN y me dediqué a la docencia e investigación en la UNI.

El sueño nuclear peruano no se ha concretado como lo que se esperaba. La producción científica del IPEN sigue siendo limitada, con un promedio de apenas dos artículos en Scopus por año. Para retomar el impulso nuclear, el Perú debe establecer políticas de atracción de talentos que actualmente generan ciencia para potencias extranjeras. Ellos se debería unir a los equipos de investigación del IPEN que, pese a las dificultades, mantienen la flama de la esperanza nuclear.

One comment

  1. Modesto, Ha podido ser peor, doy gracias a Dios que los académicos y científicos encontramos un amigo en ECI-Perú, en todo el Perú, todo científico te tiene o debería tener como referencia. ¡Adelante Modesto! ¡Larga vida Modesto! (otra expresión para Viva Modesto).

    Hoy el Tren Eléctrico está operando Línea 1; no sabes la cantidad de elementos y operadores que a las órdenes de alguien que no sé quien es, se le ocurrió desmantelar el proyecto tren eléctrico en el 2001 y se lo pasó a Andrade. Bien, a quien le interesan los detalles.

    El mar, 4 feb 2025 a las 20:51, Promoviendo la ciencia y la tecnología

Deja un comentario