La tecnología y los nacionalismos occidentales no son cuentos chinos…

Históricamente, Occidente disfrutó del monopolio tecnológico, un hecho que le permitió mantener una economía próspera y controlar los precios a nivel global. Sin embargo, el auge de China como superpotencia tecnológica ha cambiado el panorama, impulsando a las naciones occidentales hacia un creciente proteccionismo y un resurgimiento de tendencias nacionalistas. Este cambio subraya una verdad fundamental: la tecnología es democrática y está al alcance de cualquier país que decida invertir en ella.

Durante décadas, Occidente dictó los términos del comercio tecnológico, disfrutando de los beneficios de vender productos tecnológicos a precios elevados. Este escenario cambió radicalmente cuando China, decidida a transformarse desde 1978, emergió como un gigante tecnológico. Su capacidad para ofrecer productos a precios más bajos ha presionado los mercados globales y ha alterado las dinámicas económicas y políticas en todo el mundo.

A pesar del contexto global, el Perú continúa centrando su economía en sectores tradicionales como los recursos naturales, la gastronomía, el turismo y la explotación de mano de obra a bajo costo. Esta estrategia, si bien ha beneficiado a ciertos sectores empresariales, no promete mejorar significativamente la calidad de vida de la mayoría de los peruanos. La situación se complica aún más con declaraciones desalentadoras como las del actual ministro de economía, quien ha expresado su desinterés por la investigación.

Para cambiar esta situación, es imperativo que el Perú inicie una transformación profunda en su enfoque hacia la educación, la ciencia y la tecnología. Estos campos no solo ofrecen la posibilidad de diversificar la economía, sino que también son cruciales para la creación de empleo de alta calidad y la elevación de los estándares de vida.

China ha demostrado que, con la inversión adecuada en ciencia y tecnología, es posible dominar los mercados globales. Perú, frente a un dilema similar, necesita decidir su rumbo. La pregunta no es si el Perú puede seguir el modelo chino, sino cuándo y cómo comenzará a hacerlo. Si realmente aspiramos a una mejora sostenible en la calidad de vida de todos los peruanos, el momento de actuar es ahora.

Invitamos a una reflexión profunda sobre la dirección que Perú debe tomar. Las políticas actuales deben adaptarse para enfrentar los retos de un mundo cada vez más dominado por la tecnología.

En ese contexto, desalienta escuchar a potenciales candidatos presidenciales insistir en análisis ideológicos e históricos de políticas que nos han llevado a una pendiente que urge revertir.

La pregunta permanece: ¿Estamos listos para hacer el cambio necesario?

Si deseas participar en la marcha: envíame un mensaje a ecilima@yahoo.es con tu número de whatsapp, nombre e institución.

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