El futuro del Perú se avizora poco brillante

En el escenario actual de interconexión global y competencia económica, la necesidad de potenciar el sector de ciencia y tecnología se ha vuelto un imperativo para los países que aspiran a mantener o mejorar su posición en el mercado mundial. Las potencias globales, conscientes de esta urgencia, han implementado diversas políticas enfocadas en atraer a científicos, ingenieros y matemáticos. Este énfasis no solo se debe a una carrera por la innovación, sino también a un fenómeno demográfico: la baja natalidad en países desarrollados, que amenaza con limitar su propio crecimiento y potencial de innovación a largo plazo.

La globalización de la información, especialmente a través de Internet, ha revolucionado la manera en que los talentos en ciencia y tecnología evalúan sus oportunidades. Esta red mundial no solo facilita el acceso a información sobre avances y colaboraciones científicas, sino que también permite que estos profesionales seleccionen su lugar de residencia basándose en cómo los países valoran sus habilidades y la calidad de vida que pueden alcanzar en ellos. Países que ofrecen mejores condiciones para el desarrollo profesional y personal no solo se convierten en destinos atractivos, sino que también capitalizan estas mentes brillantes para fortalecer sus economías y su capacidad científica.

Estados Unidos destaca por la proporción de trabajadores extranjeros dentro de su fuerza laboral en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Hasta 2019, el 19% de la fuerza laboral total en STEM en EE. UU. estaba compuesta por individuos nacidos en el extranjero, incluyendo un significativo 45% de aquellos que poseen doctorados en campos STEM. Este alto porcentaje refleja la fuerte dependencia de Estados Unidos en el talento internacional para mantener su liderazgo en innovación y desarrollo tecnológico​ (American Immigration Council)​​ (NSF Data Explorer)​.

El Perú ha otorgado becas para estudiar en el extranjero, pero ante la falta de política de retorno, la mayoría de los becados se ha quedado fuera del país.

En ese contexto el Perú, despreocupado por su talento local tiene un futuro sombrío. La falta de apoyo a los científicos y tecnólogos no solo provoca una fuga de cerebros, sino que también perpetúa ciclos de pobreza y estancamiento económico. Esta situación se agrava por la baja inversión en educación y desarrollo tecnológico, lo que está llevando a un incremento en el desempleo y la delincuencia, socavando la estabilidad social y económica del país.

Si el Perú no invierte en su masa crítica de científicos e ingenieros, el colapso social se convierte en una amenaza real. Los países desarrollados, conscientes de esta posibilidad, han intensificado sus esfuerzos para convertirse en polos de atracción de talento global, estableciendo condiciones que no solo satisfacen las necesidades económicas, sino también sociales y culturales de estos profesionales.

En suma, la competencia global por el talento en ciencia y tecnología no es solo una cuestión de progreso científico, sino un componente esencial de la estrategia de supervivencia y crecimiento económico de las naciones. Las potencias intensifican la competencia por atraer los talentos científicos y tecnológicos del mundo. El Perú no reconoce ni actúa en consecuencia frente a esta dinámica global por lo que su futuro se avizora más preocupante que nunca.

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