Las tendencias económicas y sociales del Perú empeoran cada año, con leves mejoras cuando se disparan los precios de los recursos naturales. Hace décadas que venimos diciendo que sin educación, ciencia, tecnología e innovación las tendencias se agravarán. Hemos preconizado en el desierto. Estos sectores han sido virtualmente abandonados. Ese abandono se refleja en laboratorios obsoletos; pero sobre todo en las remuneraciones de docentes e investigadores, los que se jubilan con pensiones de 850 soles. Como ningún joven desea ese futuro, los talentos se van para no regresar. Algunos con becas del Estado. Así financiamos el desarrollo de los países desarrollados y condenamos el futuro de los nuestros.
¿Por qué no se inicia las políticas que impulsen el sector CTI? ¿Es difícil cambiar la estructura de gastos en el Estado para priorizarlas? ¿Quiénes se oponen a recibir un poco menos para invertir en temas para el bien de todos e incluso de los suyos? Con una masa crítica de científicos e ingenieros talentosos los empresarios peruanos del futuro podrán tener mayor rentabilidad de sus inversiones. Invertir en empresas basadas en conocimiento es mil veces más rentable que hacerlo en mano de obra barata. Si no se cuenta con una población con conocimiento solo quedará lo segundo. El resultado sería más desnutrición, más pobreza, más delincuencia.
Los economistas que son entrevistados en los medios de comunicación abordan temas de coyuntura. Estos poco van a cambiar las actuales tendencias y nada tiene que ver con el futuro. Las políticas de Estado no deben obedecer solo a la coyuntura mediática. Los gobernantes que pasen positivamente a la historia serán aquellos cuyas decisiones cambien el rumbo, lo que se verá en el mediano y largo plazo.
Desafortunadamente, lo probable es que todo siga igual, que los jóvenes talentos nos dejen solos. Esa podría ser nuestra condena por no haber sido capaces de reaccionar, por haber vivido como la rana nadando en un olla de agua empieza a hervir.
Si algo quiere hacer, lo mínimo es esto…
