Rememorando mis amigos de la Facultad de Ciencias de la UNI, promoción 1966
Juan Ocampo
Los años pasan, y los recuerdos quedan y la satisfacción de haber compartido con excelentes amigos muchas actividades entre académicas y sociales. Nunca está demás decirlo y expresarlo abiertamente cuan felices y agradecidos estamos de haber cruzado en nuestras vidas amigos incomparables. Gracias a Modesto por permitirnos de expresar y recordar esos tiempos. Vayan mis primeros recuerdos para aquellos amigos que ya no están con nosotros. Me refiero en particular a: Willy Franke, Jaime Avalos, Rubén Panta Pazos y Circe Rondinel.
Con Willy Franke tuve conversaciones muy interesantes sobre la sociedad peruana, en esa época en la cual la efervescencia de ideas políticas ritmaba con nuestras metas académicas personales. Luego que viajé a Francia tuve la ocasión de verlo algunas veces en Zurich, cuando despedía a mis padres que se volvían al Perú acompañados por Willy. El siempre amable y acomedido, como si fuera de mi familia. A pesar de que éramos de condiciones sociales diferentes, nunca vi en él el mínimo signo de desconformidad. Jaime Avalos, al que llamábamos «el chiquillo cuántico» porque en esa época ya vislumbraba todo el potencial de la mecánica cuántica y sus aplicaciones.
Por otro lado, Jaime amaba la guitarra clásica y, con Juanito Vega Lino, otro colega físico de la UNI, nos reuníamos para aprender algunos temas clásicos en guitarra y, a veces, íbamos a pasear en las afueras de Lima (Chosica por ejemplo) para disfrutar del campo y de conversaciones de física y guitarra. A Jaime lo volví a ver en Grenoble, cuando decidí quedarme a trabajar en Francia. Jaime siempre con deseos de continuar a trabajar por el Perú y en la UNI.
Rubén Panta Pazos, gran matemático y luchador social. Lo frecuentaba a menudo sobre todo en la UNI. Emigró al Brasil donde obtuvo su doctorado. Ejerció como investigador y profesor, y fue muy apreciado por su labor académica.
Circe Rondinel, física de la UNI. La conocí durante nuestra formación académica. Formaba parte de un grupo de amigos de matemáticas y física que nos reuníamos a menudo para hacer deporte (badminton) y paseos. De una gran sencillez, empatía y alegría, nos proporcionaba a todos una compañía incomparable.
Yo viajé a Francia en 1975, y perdí contacto con muchos de mis amigos. Algunos también viajaron al extranjero. Solo con Fernando Ponce y Modesto Montoya mantengo un poco de comunicación.
A Modesto, compañero de estudios, lo conocí en la UNI. Algunas veces iba a tomar el té a su departamento frente a la UNI, lugar ideal para no perder tiempo en transporte de la ciudad a la UNI que se encontraba casi en las afueras de Lima. Me impresionaba la manera de estudiar de Modesto: sus materiales de trabajo estaban por todas partes, y muchos en el suelo… La primera vez que fui a su casa, le propuse de arreglar todo ese « desorden » mientras el iba a comprar el pan, a lo cual el me respondiò: «non gracias, lo vas a desordenar, yo sé dónde está cada cosa». Una prueba más del principio de relatividad (?). Modesto venia de la sierra norte, yo de la sierra sur (Codesuyos, Arequipa) y compartíamos muchos puntos de vista regionales y de vivencias respectivas. Así como yo, Modesto viajó a Francia para preparar su doctorado.
Fernando Ponce Antunez de Mayolo, también de mi promoción de la Facultad de Ciencias, como Modesto, era mi ejemplo de constancia en los estudios. Conocí a su familia que vivía en la Urbanización San Felipe y donde muchas veces iba para «inspirarme» de su constancia y método para preparar los exámenes, y también para disfrutar del acogimiento que su familia me brindaba. Fue uno de los primeros que viajo al extranjero (USA) para proseguir sus estudios de doctorado. Lo volví a ver en los años 80, cuando vino a visitar mi laboratorio de Grenoble en Francia y luego en 1992 cuando pasé en viaje de bodas por California. Él y su familia nos recibieron con mucho cariño, como siempre. Sus cualidades humanas siempre me impresionaron.
De mis amigos que se quedaron en el Perú recuerdo mucho a Ernesto Yoshimoto y su esposa Iris Ninamango, con quienes solíamos reunirnos Yo admiraba Ernesto por su capacidad a resolver los problemas de Física de manera muy concisa, en pocas líneas!. Iris y Ernesto me ayudaron a decidir de viajar a Francia ya que yo no tenía muchas responsabilidades familiares como ellos.
Otro de mis grandes amigos de promoción: Emilio Ley Elías, químico que hizo su doctorado en Grenoble, Francia. Con él pasé momentos deportivos muy agradables en atletismo: Emilio en salto triple, yo en garrocha y jabalina. Nuestro entrenador, el Profesor Sigio de la UNI nos daba cita en las mañanas, muy temprano, antes de los cursos de la Facultad. Aparte del deporte, Emilio es un amigo casi familiar. Mis padres lo apreciaban mucho. Fue él quien me acogió recién llegado a Francia.
Terminando el recuento de mis amigos quisiera resaltar también dos profesores de la Facultad de Ciencias: Víctor la Torre y Manfred Horn, quienes me enseñaron la física teórica y la física experimental, respectivamente, con mucha vehemencia y espontaneidad. Una promoción, como aquella de 1966, debe mucho no solo a sus integrantes sino también a la calidad de su plantel docente.
