Levantando la vista hacia la montaña
desde antaño inmensa e imponente
con curiosidad primaveral creciente
iniciamos con el abuelo la campaña.
Marchamos por el empinado sendero
hasta alcanzar sus suelos sagrados
y cosechar sin tregua apresurados
los frutos que espera el pueblo entero
Sentíamos estar en una real fortaleza
observando el mar y los picos nevados
en silencio admirándolos embelesados.
mientras conjugaban su natural belleza.
Lima, 3 de febrero del 2024
Modesto Montoya
