Entrevista con el Prof. Bernard Bigot*, director del Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER)

El motivo de la entrevista es conocer la experiencia de gestores del más alto nivel internacional de la ciencia y la tecnología. El Prof. Bernard Bigot ha tenido los más altos cargos directivos de la ciencia y la tecnología en Francia. Entre otras responsabilidades, ha sido Alto Comisario de la Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA) de Francia y ahora, a sus 71 años, es director del Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER), sobre el cual nos brindó una entrevista técnica especial.

Me acompañan en la entrevista François Piuzzi, ex investigador de la CEA, y Akli Hammadi, responsable del programa de física médica del Instituto Nacional de Ciencias y Tecnologías Nucleares (INSTN) de la CEA.

La traducción ha sido realizada por Cristina Morita.

Modesto Montoya:

Bienvenido señor Bernard Bigot a esta entrevista para el Perú. Usted estuvo aquí, en el reactor nuclear RP-10, hace varios años ¿Recuerda esa experiencia?

Bernard Bigot:

Absolutamente, por supuesto. Estoy muy contento de que usted me haya invitado a compartir algunos instantes para decirles cuánto creo que el Perú, como todos los países del mundo, debe considerar a la energía nuclear como uno de los elementos esenciales del suministro de energía mundial en el futuro cercano. No se trata de colocar las energías renovables contra la energía nuclear, sino de las energías renovables con la energía nuclear, para evitar el uso de los combustibles fósiles que están en proceso de cambiar la formar en que funciona el planeta.

Todo el mundo ha oído hablar del cambio climático con los efectos devastadores que ocurren en todo el mundo. Por lo tanto, ya que el Perú ha adquirido equipamiento nuclear, es necesario que la juventud peruana, los jóvenes científicos, los jóvenes ingenieros, acepten dedicar su interés a la energía nuclear y que aprendan lo mejor posible para dominarla.

Modesto Montoya:

Yo estuve en Saclay, en la CEA, entre 1976, y 1982. En esa época se hablaba de la energía nuclear, pero también había investigaciones en otras áreas. ¿Cuál fue el proceso que se siguió desde el momento en que Francia decidió usar la energía nuclear para fines de defensa hasta que se fue diversificando a varios campos?

Bernard Bigot:

Bueno, como usted sabe. En 1973 se produjo lo que conocemos como el shock petrolero, durante el cual el precio del petróleo subió mucho. No había petróleo en Europa. Entonces, el gobierno, con la ayuda de la CEA, lanzó un gran programa para el desarrollo de la energía nuclear civil.  En 15 años se construyeron 58 reactores. Luego vimos que las tecnologías de las energías renovables, la fotovoltaica, la hidráulica, la eólica avanzaban. Había grandes desarrollos con los materiales, con el control de los equipos. Entonces, el gobierno, a propuesta mía, decidió que la Comisión de Energía Atómica fuera también la Comisión de las Energías Renovables. Nosotros lanzamos un gran programa para desarrollar la energía solar, desarrollar paneles solares, cada vez más eficientes, desarrollar la tecnología de calentadores solares, de la transformación de la biomasa. Fue una decisión estratégica tomada en 2010 y hoy en día nos felicitamos. Nuclear y renovables son los dos caminos de un suministro energético duradero y limpio. Si pensamos con cuidado, todas las energías renovables provienen de la energía del sol. Es la fusión del hidrógeno la que garantiza las energías renovables. Entonces, descubrimos que teníamos la fisión nuclear con el uranio, que es una tecnología completamente innovadora, que no existe de forma natural. Esta tecnología la dominamos hoy en día con las cuestiones de seguridad y de radio protección, pero los desechos que produce son muy a largo plazo, de un millón de años. Por ello, siete grandes países aceptaron desarrollar la fusión del hidrógeno bajo la influencia de un campo magnetico. Cuando los siete grandes países, Europa, Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Sur, India, Japón, decidieron proponer un gran programa, Francia propuso que se hiciera en Francia, porque pensamos que éramos el país de equilibrio entre todos esos grandes países, y que teníamos una larga tradición nuclear. Los países aceptaron. Hoy en día, el proyecto ITER se desarrolla con el apoyo de 35 países. Entonces, se trata de una nueva etapa de la Comisión de Energía Atómica. En primer lugar, la energía nuclear para la defensa, luego la energía de fisión civil, luego las energías renovables, y ahora la energía de fusión del hidrógeno.

Entonces la CEA cubre todos los campos de la innovación tecnológica para un suministro energético limpio, seguro, durable, sin impactos sobre el clima o el medio ambiente, con las energías renovables y también con la energía de fusión del hidrógeno. He aquí la respuesta a su pregunta sobre por qué la CEA ha evolucionado, porque con el tiempo se han realizado avances increíbles en las diversas tecnologías.

Hace veinte años era imposible imaginar el desarrollo de paneles solares fotovoltaicos, al igual que el viento, al igual que la transformación de la biomasa. Hoy en día es posible, pero la energía fotovoltaica, el viento, al igual que la energía hidráulica, no pueden responder a las necesidades de una población de 10 mil millones de habitantes. Se necesita la energía nuclear.

Mucha gente creyó que las renovables serían suficientes, pero hoy se dan cuenta que no es posible porque se necesita utilizar mucho espacio, mucha conectividad. La intermitencia no permite que las grandes ciudades, y las grandes industrias, puedan satisfacerse con las energías renovables. Así que, una vez más, está muy bien que el Perú continúe disponiendo de equipamiento de energía nuclear para entrenar a la nueva generación. Hoy en día se van a desarrollar pequeños reactores de fisión, mientras se espera la fusión del hidrógeno. Yo creo que el Perú podría equiparse con esos reactores capaces de producir 200 a 500 megavatios de electricidad, que son bastante más seguros. Para ello se necesitan expertos, se necesitan ingenieros capaces de explotar esos reactores más seguros.

Así que animo mucho a los jóvenes peruanos, a los jóvenes ingenieros a formarse en estas nuevas tecnologías nucleares, así como en tecnologías renovables. Ese es el futuro, eso es seguro, es una estrategia a largo plazo. El Perú tiene sol, el Perú tiene viento, el Perú tiene agua, el Perú tiene nuclear, así que está bien equipado para ganar la batalla de la energía a largo plazo. Ahí está la visión.

Modesto Montoya:

En el Perú somos legalistas, se requieren leyes para cambiar. Para ampliar el campo de acción del Instituto Peruano de Energía Nuclear necesitamos una ley del Congreso. ¿Cómo se hizo en Francia? ¿Se dio también una ley que señalara que la CEA debía expandirse?

Bernard Bigot:

Hay una ley. Francia dependía mucho en los años 70 de las energías fósiles, del petróleo, del carbón y del gas. Hubo un determinado número de expertos que convencieron al gobierno de que se necesitaba emitir una ley autorizando a la CEA y a EDF. EDF es la empresa que proveía electricidad en Francia. La ley señaló que la CEA haría la investigación y EDF desarrollaría la industria para tener un plan de construcción de reactores. Esta ley era muy fuerte, obligaba y otorgaba los medios financieros a la CEA y a EDF para lograr el desarrollo de la energía nuclear de fisión. Y lo logramos.

¿Cómo lo hicimos?: Nosotros desarrollamos nuestra propia tecnología, pero esta tecnología necesitaba uranio natural y producía mucho plutonio. Entonces compramos una licencia americana que desarrollamos, que afrancesamos, que volvimos francesa, y desarrollamos de forma muy rápida esta tecnología. En el verano de 1976 los primeros reactores comenzaron a funcionar.

Modesto Montoya:

Aquí en el Perú se necesitaría también una ley para ampliar el campo de acción del IPEN. También estamos con nuestros amigos de la CEA, Akli Hammadi que trabaja en el Instituto de Ciencias y Técnicas Nucleares.

Akli Hammadi:

Sí absolutamente, estoy en el Instituto Nacional de Ciencias y Técnicas Nucleares (INSTN) y en lo que a mí respecta soy asistente del director y responsable de la docencia en el campo médico: medicina nuclear, radio farmacia, física médica. Para complementar lo indicado por el señor Bigot, existe una larga tradición de la CEA en el campo médico.

Bernard Bigot:

Que el INSTN continúe formando ingenieros calificados en todos los campos de la energía nuclear. Todos los países necesitarán en el futuro de la energía nuclear para tratarse, también para desarrollar el suministro energético. No hay otra opción, nuclear y renovables.

Akli Hammadi:

Absolutamente, porque si realmente miramos la historia de las aplicaciones de la radiación ionizante en el campo médico, desde el principio, desde la época de Marie Curie, que no dudó durante la primera guerra mundial en usar la radiografía para ayudar a los médicos a tratar a los soldados. Luego, la siguiente generación con Frédéric Joliot-Curie, quien obviamente fue una parte muy importante de estos pioneros que tuvieron esta visión del uso de radioisótopos en el campo médico. Hoy continúa con una tecnología en evolución, va de la mano con la innovación en el campo de la energía nuclear convencional, para luego pasar a las aplicaciones que son muy amplias, por supuesto, hasta el campo médico, el campo de la radioterapia, de la medicina nuclear y otros. Así que entonces de verdad es importante trabajar en todas esas facetas, aunque parezca muy distantes una de la otra, es necesario verlas como un todo.

Modesto Montoya:

En el Perú, el IPEN y la Universidad Nacional de Ingeniería forman profesionales nucleares para asegurar la renovación de cuadros.

Está también con nosotros nuestro amigo François Piuzzi quien trabajó en la CEA en temas aparentemente alejados del campo nuclear. Cuéntenos la historia, François…

François Piuzzi:

Yo trabajaba en investigación, la investigación fundamental. En nuestro laboratorio estudiábamos la espectroscopía de las moléculas presentes en las proteínas. Es decir, veíamos las interacciones entre pedazos de péptidos. Para ello necesitábamos mucho del láser, mucho de física para hacer la espectroscopia de esas moléculas. Por ejemplo, para detectar los enlaces de hidrógeno muy débiles. Llegábamos a hacerlo, era bastante trabajo, pero lo conseguimos. Ahora, si paso al presente, me he convertido en el presidente de Física Sin Fronteras, que es una pequeña comisión de la Sociedad Francesa de Física.

Estoy un poco al tanto de todos los problemas que enfrentan muchos países por contar con una educación y una investigación de alto nivel. Entonces, una de las reflexiones es tratar de encontrar una forma de fabricar instrumentación a muy bajos costos. Gracias a la tecnología digital, una revolución que tuvo lugar hace 20 años, ahora podemos hacer lo que antes no podíamos. Es decir, fabricar instrumentos con computadoras y otros elementos, por sumas que son realmente pequeñas comparadas con las que se necesitaba antes. Ahora, el problema es capacitar a la gente para que use sus herramientas y hacer que se fabriquen en el lugar. Ese es nuestro desafío. No sé si lo lograremos, pero tenemos la voluntad de hacerlo. Pienso que en el Perú también es posible, pienso que, en el Perú, conociendo diferentes universidades, yo sé que es posible.

Bernard Bigot:

Gracias François por su compromiso porque pienso que efectivamente es un buen enfoque.

Modesto Montoya:

Nuestro problema ahora en el Perú, lo dije hace un momento, es la renovación del personal. Pero el problema para el responsable del instituto es cómo motivar a los investigadores. A veces es un poco complicado, hay investigadores que trabajan todo el tiempo incluso hasta muy tarde, pero otros necesitan ciertos incentivos monetarios. Usted que tiene tanta experiencia podría sugerirnos ¿Cómo motivar la investigación, profesor Bigot?

Bernard Bigot:

Yo creo que es necesario intentar atraer a personas de alta calidad. Para atraer a personas de alta calidad es necesario darles un buen sueldo. Para mí, como usted lo dijo, no se trata de miles de investigadores, se trata de una decena, de una veintena. Se necesita que el gobierno peruano emita una ley o un decreto con el que ponga a disposición del IPEN, no lo sé, 10 ó 15 becas; y que ustedes seleccionen a los mejores candidatos, con la ayuda de expertos externos. Tal vez el INSTN puede ayudarlos a formar a esas personas.

Si no se tiene una visión ni una dirección clara a lo largo de varios años, según la cual una decena de jóvenes peruanos seleccionados por sus cualidades ya demostradas sean capacitados con un apoyo financiero asegurado, creo que no se logrará éxito. Es así como siempre lo hicimos. Cuando creamos el CEA, se le proporcionó al CEA los medios para reclutar a personas de alta calidad y, por lo tanto, estaban motivados y lograron un progreso considerable. Fue un círculo virtuoso. Ellos formaron a nuevos jóvenes científicos y, en ese momento, toda la cadena pudo desarrollarse. Esa es para mí la receta, una muestra voluntaria del gobierno peruano de apoyar al IPEN con, no sé, 10, 15 becas por 4 ó 5 años y luego, esos jóvenes encontrarán empleo, estoy seguro, si ustedes escogen a un buen físico, un buen químico, un buen biólogo…

Modesto Montoya:

Usted tiene una experiencia extraordinaria, ahora, sobre todo en el ITER, pero también antes en la CEA,  con las contribuciones de investigadores de varios continentes, de Asia, de América, de África, etc. ¿Ha encontrado diferencias culturales y esas diferencias culturales han repercutido en la forma de hacer investigación, en el comportamiento en los laboratorios? ¿o todos se parecen?

Bernard Bigot:

No, la diversidad cultural es extremadamente fuerte. No hay ninguna comparación desde mi punto de vista entre un investigador chino, coreano, japonés, indio, ruso, americano, alemán, italiano, francés…

Modesto Montoya:

…o peruano

Bernard Bigot:

.. o peruano. Hay un punto en común, el punto en común es la pasión por el conocimiento, es la pasión por el descubrimiento, pero su enfoque es muy distinto.

En Estados Unidos, los investigadores quieren hacer con sus manos, quieren construir sus dispositivos bajo la supervisión de sus profesores. Esa la prueba de inventiva, ellos son los usuarios.

Como usted sabe, en Francia es diferente. A menudo los investigadores quieren que un técnico ponga a punto el dispositivo. Es cultural, debemos aceptarlo.

Los investigadores coreanos no le dirán jamás «no». Si usted quiere hacerles una pregunta, la respuesta será siempre «sí». Entonces, es necesario encontrar los medios de ganar su confianza para que hablen sin necesidad de hacer la pregunta.

Es esa la ciencia, respetar la diversidad. Para mí, la ciencia no tiene fronteras, lo que es extraordinario es que aquel que creó la empresa Moderna (NdR: productor de vacuna anti covid) en Estados Unidos era un marsellés, un marsellés de Francia. Aquel que creó la vacuna es un turco que emigró a Alemania. No hay fronteras para la inteligencia de la investigación, solamente voluntad y condiciones favorables para el desarrollo del investigador. Esa es mi experiencia.

François Piuzzi:

No, respecto a la pregunta de Modesto sobre cómo podemos motivar a los investigadores a investigar, está el problema del ambiente, es decir, se requiere un ambiente técnico muy bueno y condiciones técnicas para trabajar, yo creo que cuando un investigador cuenta con todo eso no hay problema. Cuesta quizás un poco caro, pero se requieren ciertas condiciones. Eso es todo.

Modesto Montoya:

Muchas gracias, estimado profesor Bernard Bigot. Gracias doctores François Piuzzi y Akli Hammadi por haberme acompañado en esta entrevista con el Profesor Bigot.

*  Bernard Bigot

Bernard Bigot fue Director General de Investigación y Tecnología de 1996 a 1997 en el Ministerio de Educación Nacional, Educación Superior e Investigación, Director Adjunto a cargo de Investigación (1998-2000), luego Director (2000-2003) de la École normale supérieure de Lyon, director del Instituto de Investigación de Catálisis (UPR 5401) (1998-2002).

Continuó su carrera como Director del Gabinete de Claudie Haigneré, Ministra Delegada de Investigación y Nuevas Tecnologías, y Subdirector del Gabinete de Luc Ferry, Ministro de Juventud, Educación Nacional e Investigación (2002-2003).

En julio de 2003 fue nombrado Alto Comisionado de Energía Atómica, cargo que ocupó hasta mayo de 2009. En enero de 2009, fue nombrado Administrador General de la Comisión de Energía Atómica, en sustitución de Alain Bugat. Por decreto del 20 de febrero de 2009, también fue nombrado miembro de la junta directiva de Areva NC.

En 2011, fue reelegido como Administrador General de la CEA por un período de 3 años a partir del 9 de enero de 2012, y se incorporó al club de influencia Le Siècle.

También fue nombrado presidente del consejo de administración de la École supérieure chimie physique électronique de Lyon a principios de 2011.

Desde julio de 2013, es presidente de la Junta Directiva de la Escuela Nacional de Electricidad y Mecánica de Nancy.

En noviembre de 2014, fue designado para suceder a Osamu Motojima como director general del proyecto de investigación internacional ITER. Fue elegido Director General el 5 de marzo de 2015 y reelegido por unanimidad por el Consejo del ITER en enero de 2019 por 5 años más.

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