Chernobil 35 años después

Artículo de Milagros Asto Sánchez, El Comercio, 26 de abril del 2021

LA REPÚBLICA, 2 DE SEPTIEMBRE DE 1986

Relación hombre máquina

Escribe Modesto Montoya

En marzo de 1984, F.N Flakus y P. Giuliani, expertos en seguridad nuclear del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), escribían lo siguiente (boletín del OIEA número 26): “Después del accidente de three Mile Island, en 1979, una revolución silenciosa pero importante se está realizando en el dominio se la seguridad nuclear. Las lecciones obtenidas de este accidente han encontrado su aplicación de nuevos sistemas antiguos”. Luego los expertos añaden: “En nuestros días, nos preocupamos más de la interfase hombre-máquina y de los factores humanos en la explotación de las centrales (…)”.

Recientemente, la Unión Soviética ha entregado al OIEA un informe detallado sobre el accidente nuclear de Chernobil, que, según el informe fue debido a “errores humanos”. Se señala que los técnicos “no estaban preparados ni conocían los riesgos” del experimento que realizaban el 25 de abril, víspera del mencionado accidente.

En general, en las instalaciones de tecnología sofisticada, el error humano puede ser fatal.

Recordemos, como ejemplo, el accidente del transportador “Challenger”, en el que el factor humano fue, según miembros de la comisión investigadora respectiva, muy importante.

Estos hechos provocan, natu­ralmente, una rotunda reflexión sobre el entrenamiento del personal que tiene a su cargo la explotación de instalaciones de tecnología moderna. En el caso nuclear, la seguridad es tanto más importante en cuanto un accidente puede afectar a la población que no está implicada en tal accidente.

No debe haber lugar para la desidia ni para la mediocridad en la explotación de instalaciones nucleares. Para ello, por supuesto, tiene que mejorar día a día el nivel del personal profesional y técnico que trabaja en las instalaciones nucleares. Claro está, el buen nivel de un profesional o técnico se obtiene con una capacitación apropiada, pero además una política de personal que estimule la superación.

En nuestro país, los profesionales nucleares han intentado lograr que las autoridades implementen una política que asegure el nivel profesional y técnico nuclear. Hasta ahora no se ha logrado resultados positivos. La incomprensión llega a tal punto, que no existe una prima de seguro contra el riesgo de manipulación de sustancias radioactivas, mientras que sí existe, por ejemplo, una prima por manejo de fondos.

El Dr. Benjamín Marticorena hizo recordar (La República 29 de setiembre de 1984) el accidente de cuatro obreros que trabajaban con material radioactivo. Como consecuencia de dicho accidente, se desarrolló casos de esterilidad y de necrosis en las partes afectadas directamente. Hasta ahora, las autoridades no hacen conocer un informe detallado de ese accidente y se desconoce el destino de los obreros accidentados.

Lo que más se ve es que debido a la política a personal del IPEN, una gran, parte de los profesionales y técnicos más calificados partieron en busca de un trabajo que no tiene nada que ver con el área nuclear, pero en el que reciben mayores satisfacciones. De continuar así, el IPEN corre el riesgo de perder a su personal mas calificado y convertir las instalaciones nucleares del Perú en fuentes de grave riesgo.

LA REPÚBLICA, 28 DE OCTUBRE DE 1986

Ciencia: El fenómeno que cambió el mundo

Escribe Modesto Montoya

¿Quién no se ha entera­do de la bomba atómica en Hiroshima? ¿Quién ignoraría que la humanidad vive bajo el terror atómico? ¿Quién no se ha informado del accidente de Chernobil? ¿Quién no se ha interesado en los detalles del re­ciente accidente de un submari­no nuclear caído al fondo del mar? ¿Quién en Perú, no se ha enterado de ‘la construcción de un reactor de investigación de10 megavatios? Seguramente po­cos levantan la mano. Sin em­bargo, poco se ha relacionado los eventos mencionados con el extraordinario fenómeno de fi­sión. Menos aún se ha explicado el fenómeno; ni decir de los últimos descubrimientos, és­tos son ignorados fuera del mun­do de los especialistas. No pue­do resistir la tentación de anti­ciparles que se trata de un fe­nómeno apasionante por su ri­queza en propiedades sorpren­dentes.

La tercera semana de octubre en un apartado balneario de Burdeos, Francia, los especialistas de la fisión se reunieron para mostrar sus últimos esfuerzos en el esclarecimiento de tan crítico fenómeno. En la reunión se encontró muy atento uno de los directores del Instituto Laue‑Langevin (ILL), que cuenta con el reactor de investigación mejor equipado del mundo (este instituto es administrado por Alemania, Francia e Inglaterra). El ILL ha prestado un apoyo importante a la investigación de la fisión nuclear.

La fisión nuclear fue descubierta en 1939, hace casi medio siglo. Dio lugar a la fabricación de los reactores nucleares, apenas conocida en forma aproximada fue usada para crear el terror atómico. Hoy la fisión parece negarse a entregar sus secretos más íntimos a los hombres de ciencia que buscan afanosamente comprenderla.

Desde los años 40, los físicos se sumergieron en un estudio profundo de la “gota” de materia nuclear. Todo el interés se focaliza en los fragmentos. ¿A qué temperatura salen? ¿con qué deformación? ¿con qué velocidad?, etc.

Desde el principio se observó algunas propiedades curiosas. Entre éstas se encuentra el hecho que los fragmentos tienen sus preferencias en formas y masas. Así comienza el estudio de una suerte de “sociología” de la materia nuclear.  Los nucleones o partículas componentes del núcleo, prefieren asociarse en determinados números. Se llegó a tener indicios de que a los nucleones les gusta “emparejarse” Que preferían los números 50, 82, entre otros “números mágicos”. Llegó a pensarse que un núcleo compuesto de parejas de nucleones daría fragmentos también formados de parejas. Era como si el divorcio estuviera prohibido a nivel nuclear.

Fue en 1979 en el reactor del ILL que el’ físico francés Claude Signarbieux y su equipo formado por ingenieros de la Comisión de Energía Atómica, logró escoger las fisiones menos violentas, la “fisión fría” como es llamada ahora. Lo sorprendente (causó una convulsión entre los especialistas) fue que contra lo pensado, incluso en la fisión fría “las parejas” desaparecían.  Otro resultado, que fue también observado por los físicos alemanes, P. Armbruster, H. G. Clere y J.P. Theobald, fue que en la fisión fría los nucleones formaban con mayor intensidad conglomeraciones de números mágicos. Allí se encuentran los especialistas de la fisión, el reto que se han impuesto es de esclarecer lo máximo que se pueda hasta 1989, año que la fisión tendrá cincuenta años de descubierta.

Los físicos alemanes piensan organizar una reunión internacional para conmemorar el descubrimiento, pero también para presentar los últimos descubrimientos sobre un fenómeno extremadamente rico como objeto científico y crucial en la historia de la humanidad ¿olvidarán los nucleones que fueron empleados para destruir y nos permitirán develar sus últimos secretos? Tal vez la pregunta racional es más conveniente. Sí se descubre un nuevo poderoso fenómeno ¿no será usado para el terror?’. Esta interrogante comienza a renacer en las vísperas del cincuentenario del fenómeno que cambió el mundo.

LA REPÚBLICA, 9 DE FEBRERO DE 1987

Ciencia y Tecnología: Alerta roja ecológica

Escribe Modesto Montoya

Una vez más debemos comentar sobre lo improbable que sucede, en materia de riesgos tecnológicos. Ello nunca debe ser considerado suficientemente repetitivo, hasta que las industrias nos muestren que los riesgos son reducidos al mínimo. Estamos lejos de eso.

Three Miles Island, Seveso, Torrey Canon, Chernobil, entre otros, son pruebas irrefutables de que los riesgos en la industria son reales. Hoy en Suiza (país que se ha dotado de un enorme sistema de protección contra la guerra nuclear) acaba de suceder una catástrofe ecológica de origen químico-industrial, que es una de las más grandes de este fin de siglo.

El 1° de noviembre sucedió un incendio en la industria farmacéutica Sandor de Bale. A consecuencia del accidente se ha vertido en el río Rin decenas de miles de litros de productos tóxicos (herbicidas, insecticidas, entre otros). Esto ocurrió durante las operaciones de lucha contra un incendio. Por último, debido a una falsa maniobra se ha añadido aproximadamente 2,000 litros de agua contaminada de mercurio.

“Los efectos de los diferentes productos vertidos se acumulan, pudien­do acarrear consecuencias catastróficas”, señala Raymond Carbie. profesor de farmacia de la Universidad de Farmacia de Estrasburgo.  El profesor Carbiener añade que “la especie más afectada es por el momento las anguilas”.”Esto es inquietante porque ésta es considerada como la más resistente de todas. Si las anguilas son recogidas por millares, es de temer que en los días que siguen los otros peces se encontrarán con el vientre al aire”, advierte Carbiener.

Las anguilas fueron las primeras víctimas porque los productos de mercurio son pesados, llegaron rápidamente al fondo del río, su lugar predilecto. Luego estos producidos se difundirían y afectarían a los otros peces. “Los envenenamientos a lo largo deberán manifestarse en los próximos 15 días”. Pero pueden durar varios meses”, dice el profesor Carbiener.

El ciclo alimentario completo corre el riesgo de ser afectado. El plancton, que sirve de alimento para las Jarvas de insectos, serán las primeras víctimas. Los peces pequeños, que se alimentan de ello morirán de hambre. Los peces carnívoros, tales como la trucha. no encontrarán de qué alimentarse. Las aves que se alimentan de peces estarán en peligro. Unos cien mil patos silvestres que se encuentran en el Rin podrían perecer.

El profesor Carbiener considera que “serán necesarios varios años para reconstruir el ciclo. El placton puede recuperarse rápidamente, pero no los peces carnívoros. Como el Rin sufre ya de una polución crónica debido a los insecticidas, se corre el riesgo de una remanencia del envenenamiento colectivo”.

La flora no espera mejor suerte. Las algas serán destruidas y los cultivos amenazados, regiones como Alsace se encuentran en alerta. No puede olvidarse que una capa freática se introduce a 200 metros de profundidad y se extiende bajo las zonas circundantes. Los contaminantes pueden invadir lugares insospechados a través de corrientes o de fuentes de agua. La flora corre el riesgo de ser modificada o destruida. La población de Alemania Federal se encuentra bajo el efecto del choque. Tengo el corazón que sangra declaraba un pescador del Rin.

Este accidente hace recordar la catástrofe de Minamata en Japón. A fines de los años cincuenta, la Chisso Corporation vertía una parte del mercurio, del que se servía como catalizador, a la bahía de Minamata. Los peces fueron afectados y luego los que los consumían, especialmente los pescadores. Los signos de intoxicación comenzaron: estomatitis, desarreglos digestivos, afectaciones renales y perturbaciones neurológicas. Hubo 250 muertos. Más de diez mil personas sufren aún las consecuencias; por ejemplo, recién nacidos malformados. El recuerdo de esta catástrofe reina ahora en las mentes de los ribereños del Rin.

La industria, como producto de las aplicaciones científicas, trae sus aspectos positivos que tienden a elevar el nivel de vida de la población, pero como vemos existen riesgos. Sin negarse ciegamente al progreso industrial, debemos estar alertas, sobre todo cuando aparecen signos de falta de sistemas de seguridad adecuados.

LA REPÚBLICA, 23 DE OCTUBRE DE 1987

¿Chernobil versus Goiania?

Escribe Modesto Montoya

E1 término energía nuclear se ha usado tanto para referirse a la tecnología nuclear con fines energéticos como a las técnicas nucleares para usos no energéticos. Esto crea confusión, pero hoy es prácticamente imposible podernos librar de la mencionada inexactitud. Sin embargo, debemos tener clara la diferencia entre los dos sectores y por lo tanto entre los riesgos de accidentes correspondientes.

Hace más de un año, en Chernobil se produjo un accidente en una planta nuclear con fines energéticos. El núcleo de un sofisticado y gigantesco reactor nuclear sufrió una explosión termomecánica y sustancias radiactivasfueron expelidas al medio ambiente.

Recientemente, en Goiania, Brasil, una fuente radiactiva de cesio 137 abandonada en un hospital fuera de servicio fue destruida por un chatarrero. El polvo de cesio 137 (que se encontraba cubierto por un blindaje apropiado antes que éste sea destruido) contaminó el ambiente.

Las magnitudes de los dos accidentes son muy diferentes. En Chernobil se liberó decenas de millones de curies de radiactividad en los primeros 10 días que siguieron al accidente, mientras que en Goiania se tenía inicialmente 2000 curies de radiactividad de cesio 137.

En lo que respecta a las causas del accidente también hay diferencias. En Chernobil fue la violación de varias reglas de seguridad en una central nuclear. En Goiania el error fue el increíble olvido de una fuente radiactiva que constituía un peligro (de magnitud que se manifiesta en las consecuencias que conocemos).

En un país que cuenta con materiales radiactivos para aplicarlos en diferentes campos, se debe realizar el inventario detallado de todos ellos. El peligro que conllevan, justifica el mayor esfuerzo para controlarlas continuamente. A raíz del accidente de Goiania se iniciará una exhaustiva investigación sobre las fuentes que están en servicio o aquellas que deben encontrarse en el “cementerio” nuclear.

Después de Chemobil, se creó un sistema de asistencia inmediata por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Este sistema se ha puesto en práctica en Goiania, expertos del OIEA llegaron a Goiania para hacer frente a los problemas que originan la contaminación radiactiva producida por el cesio puesto al descubierto.

La insistente mención de Chemobil en las noticias periodísticas referentes a Goiania es en realidad exagerada. No hay similitud entre los accidentes de esas ciudades. Sin embargo, ambos casos han hecho renacer, debido a ese alarmismo que caracteriza los medios de comunicación cuando se trata de accidentes nucleares, la desconfianza en la capacidad humana para controlar los riesgos nucleares.

Goiania ha producido una injustificable desconfianza en el público por el desarrollo nuclear de Brasil. Esto nos obligará a controlar mucho más los servicios nucleares. La sensibilidad del público por los accidentes nucleares obliga a contar con una seguridad 100 %.               

LA REPÚBLICA, 4 DE NOVIEMBRE DE 1992

Energía Nuclear: Del terror al temor

Escribe Modesto Montoya

En una nota anterior (LR 29 / 10 / 92) se tocó aspectos técnicos del combustible nuclear y su transporte. Ahora parece oportuno mostrar cómo ha evolucionado la percepción del público respecto a la energía nuclear.

El primer uso espectacular de la energía nuclear fue la destrucción instantánea de decenas de miles de vidas humanas en Hiroshima y Nagasaki, a fines de la II Guerra Mundial. Este hecho grabó en la memoria colectiva una imagen parcial de las potencialidades y riesgos de la energía nuclear. La imagen de destrucción y muerte se fue amplificando cuando se fueron conociendo las horrendas agonías de los sobrevivientes y las terribles consecuencias genéticas en sus descendientes. Usando el comprensible terror generado en la población se inició la llamada carrera nuclear, en la que cada país quería su bomba atómica.

En los años 50, que comenzó a establecer en el mundo el llamado terror nuclear, como recurso para mantener la paz basada en la tesis de la disuasión por “Mutua Destrucción Asegurada”. Uno de los países más afectados por el terror nuclear fue Alemania Federal. Allí se instalaron tal cantidad de bombas -apuntando a la Unión Soviética- que se decía “hay una bomba por ciudad o pueblito”. En caso de que hubiera comenzado una guerra nuclear, el primer país en ser atacado habría sido Alemania.

Es precisamente en Alemania que se inicia una oposición a la carrera nuclear. El movimiento antinuclear-militar se convirtió en antinuclearismo a secas. El terror nuclear se convirtió en temor a todo lo que fuera nuclear. Ello fue incrementado por el accidente de una obsoleta central en Chernobil, la que no debió estar funcionando.

El antinuclearismo explota el temor de la gente y usa todos los mecanismos que ofrecen los medios de comunicación. Se producen películas de gran atractivo, series de televisión y novelas que convierten a la energía en el demonio que hay que combatir. Algunos usan este temor para fines políticos. Sin embargo, existen ecologistas, científicos, que saben que todo desarrollo tecnológico tiene riesgos, los que son evaluados usando datos experimentales. Estos riesgos deberían ser conocidos y ser usados para decidir qué camino tecnológico tomar.

En tal sentido, entre los peligros más graves que corre la humanidad se encuentra el efecto invernadero y la destrucción del ozono. El efecto invernadero producido por gases en la generación de energía con combustible fósil podría inducir (si todavía no lo está haciendo) desequilibrios climatológicos que implican la destrucción de innumerables especies.

La energía nuclear, en cambio, es limpia. Los desechos que genera pueden ser confinados y almacenados usando tecnología especial que reduce los riesgos a niveles bajísimos, convirtiendo la tecnología nuclear en una de las más seguras. Todo ello se refleja en las estadísticas de la explotación de las tecnologías, en las que se ve, por ejemplo,  contrario a la ciencia popular que la energía hidráulica ha producido la mayor cantidad de víctimas por unidad de energía producida.

Vemos pues que hay muchas cosas de qué conversar. El Centro de Preparación para la Ciencia y Tecnología (CEPRECYT) les invita a discutir estos y otros temas, todos los jueves a las 6:00 pm.

Publicación: El Comercio

Fecha: 181094

Edición: Nacional

Sección: Opinión Nacional

Página: A02

Autor: Modesto MONTOYA

Título: Emergencias energéticas

Escribe: Modesto Montoya

Hasta la redacción de esta nota no se tenía la versión oficial sobre lo que pasó en la Central de Ventanilla. Lo que si se ratifica es la validez del dicho popular: lo barato cuesta caro. Para completar el panorama, también queda claro la necesidad de dar una solución duradera al problema energético. {RESTO} En innumerables ocasiones hemos manifestado que, de continuarse con una dependencia exagerada de la energía hidroeléctrica, con sus torres dispersas en un amplio territorio desguarnecido, seguiremos amenazados por la sequía o por el sabotaje. Ello se debe a que las caídas de agua están lejos de los centros de consumo eléctrico. Este mismo problema se vivirá cuando se tienda un largo gasoducto para transportar combustible.  Para evitar el problema del sabotaje, parece evidente la conveniencia de las centrales térmicas a carbón, petróleo o nucleares, las que pueden instalarse cerca de los centros de consumo.  Es claro que las centrales térmicas a combustible fósil tiene un bajo costo de instalación, comparado con las centrales nucleares. Sin embargo, el costo de operación resulta favorable para estas últimas. Dependiendo de las características específicas, en cinco a diez años de operación se lograría un empate económico, siendo luego todo a favor de las centrales nucleares.  Por otro lado, el tremendo impacto ecológico negativo de las centrales térmicas a combustible fósil las está convirtiendo en prohibitivas en los países industrializados. Los gases invernadero y los gases tóxicos que se escapan por sus chimeneas e invaden el entorno crean un desequilibrio peligroso para la salud humana.  La energía nuclear, en cambio, es limpia. Sus comparativamente pequeñísimas cantidades de residuos quedan entrampados en recipientes estancos, que no les permite la salida al entorno.  En el campo de los riesgos tecnológicos, cabe señalar que el extremo cuidado que se toma en la construcción y en la explotación de centrales nucleares las convierten en las más seguras fuentes de energía eléctrica. Las estadísticas son claras e inequívocas.  Seguramente, se evocará el accidente de Chernobil para echar dudas sobre la seguridad de las centrales nucleares. En realidad, Chernobil es uno de los tantos ejemplos que muestran que en la Unión Soviética no se tomaban las debidas precauciones en el uso de la tecnología en general y la nuclear en particular.  Para volver al Perú, debemos anotar que no se tratade imponer la energía nuclear a toda costa. No tenemos intereses de ninguna especie, salvo el que el futuro del país no dependa de bases tan frágiles. En todo caso, cabe señalar que un grupo de ingenieros y científicos de diversas instituciones, universidades y empresas están trabajando en un programa de planificación energética y eléctrica. Este programa se basa en simulaciones por computadora de varios escenarios energéticos, considerando el desarrollo industrial y sus proyecciones, así como las innumerables variaciones de la sociedad. Los resultados de la simulación permite decisiones políticas con conocimientos técnicos.  Precisamente, como resultados preliminares del trabajo de ha establecido la necesidad de un estudio inmediato tendiente a la construcción de una central nuclear en las cercanías de Lima. Para la explotación de esta central, el país cuenta con la experiencia ganada en el Centro Nuclear “RACSO” de Huarangal, el que toma en cuenta los diversos aspectos de la explotación de un reactor nuclear.  A fines de siglo XX, casi con cincuenta años de retraso frente a los países industrializados, el Perú puede comenzar los planes para construir su primera central nuclear. Con ello inauguraríamos la etapa de la historia peruana caracterizada por la previsión y la tecnología.  

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