Las mujeres científicas. ¿Qué se opinaba en 1992?

En estos tiempos se discute abundantemente sobre la paridad de género.  Este tema lo abordamos hace más de un cuarto de siglo. Opinión 25 de abril del 1992.

LA MUJER EN LA CIENCIA
LA MARGINADA MITAD
Escribe Modesto Montoya

Al seleccionar los candidatos a proponer, convendría tener debidamente en cuenta las solicitudes de mujeres cualificadas. Esta nota, adjunta a todas las invitaciones para becas que ofrece el Organismo internacional de Energía Atómica (OIEA), es un reconocimiento e intento de reparación de la marginación de la mujer en la ciencia y la tecnología.

Se ha establecido el día internacional de la mujer, como se ha hecho con otros componentes marginados de la sociedad. La particularidad de este día es que concierne a la mitad de la humanidad, y que se encuentra en comunicación o incomunicación permanente con su complemento masculino. Pero, a pesar de los grandes progresos de la civilización, sigue presente el insostenible postergación de un enorme potencial que contiene la parte femenina de la sociedad.

No es la intención de esta nota librarse a especulaciones ideológicas sobre el tema de la mujer; tampoco se trata de tomar a la mujer como objeto de estudio. Sólo se desea mostrar la forma como la mujer va incursionando, a pesar de sus dificultades en los laboratorios científicos y la ingeniería. En los años 60, menos de 1% de los estudiantes de la UNI correspondía a las mujeres. En los planes de desarrollo que trazaban los estrategas de esa época, las pocas estudiantes mujeres no eran tomadas en cuenta por la “fuerte probabilidad de abandono por matrimonio o maternidad”. Ello no era monopolio del Perú, en el mundo industrializado se prefería a los hombres para los puestos de investigadores, debido a supuestos “riesgos de la feminidad”.

Hoy en día, cerca del 20% de los estudiantes de ciencias e ingeniería corresponde a mujeres, y participan sin ningún problema en los proyectos de investigación y desarrollo. Claro está eso de “sin ningún problema” es relativo, porque los esquemas sociales están hechos de tal forma que a la mayoría de nuestras investigadoras científico-tecnológicas trabajan tan duramente en el hogar como en el laboratorio. El esfuerzo físico y psíquico de las investigadoras peruanas es tremendo, y las dificultades para sustentar su tesis casi siempre responde a la carga de las tareas y preocupaciones del hogar. Este descomunal esfuerzo de las investigadoras peruanas se multiplica por lo insignificante que resultan sus ingresos salariales, consecuencia de la política gubernamental de renumeraciones.

Por ello la gran mayoría de las mujeres que han obtenido sus títulos y diplomas corresponde a las becadas en el extranjero. Pero más que ello, las investigadoras peruanas han logrado brillantes carreras en los países del hemisferio norte. Por simple comparación, y en virtud de las reglas del liberalismo, las mujeres escogen el exilio.

El presidente Alberto Fujimori ha convocado a los profesionales peruanos en el extranjero, diciéndoles que tienen la obligación de regresar al país, aunque sea por 300 soles. Gran contradicción en la mente matemática, no se puede aplicar el liberalismo, dejar actuar la ley de mercado, abrir las fronteras, incentivar para que los investigadores abandonen los centros de investigación.

Cada una de las mujeres que trabajan en nuestros laboratorios merecería un monumento, sobretodo porque su trabajo sostendrá el futuro.

 

 

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