En la reciente semana de visita del Papa Francisco, he escuchado muchas veces en los medios de comunicación masiva que hay evidencias empíricas que la religión tiene una influencia positiva en el desarrollo y el crecimiento económico de los países.
Según los medios de comuncaicón en la misa realizada en Las Palmas participaron 1 millón 300 mil personas; mientras que en la misa en Chile participaron 200 mil personas.
Si creemos en nuestros economistas, Perú podría tomar el liderazgo económico en el Pacífico Sur.
La foto es de El Comercio.

Dr. Montoya, su comentario sobre religión y economía no se libra del síndrome del naturalismo de la ciencia. No bastan las ingenierías frente a los problemas de la sociedad si estas no tienen un contrato que las faciliten y las organicen hacia destinos racionales de interés común. Por esa razón el talento de muchos jóvenes matemáticos se observa distanciado dentro del valor social y asigna a la policía o a su general el valor mediatico para que resuelva el tema de la inseguridad o aspire a hacerlo. El problema va mas allá del naturalismo de la ciencia.
Con aprecio