Con bombas atómicas no se juega

El que comience ataque nuclear iniciaría una escalada que terminaría con la civilización. Las potencias tienen armas para destruir la vida varios planetas como la Tierra. Esa era la tesis sobre la que la que basó la “disuasión nuclear”. La doctrina de la destrucción mutua asegurada, conocida como MAD por sus siglas en inglés, que también significa loco, fue establecida para disuadir a cualquiera iniciar una aventura suicida.

Los sobrevivientes de una guerra nuclear envidiarían la suerte de los muertos. Lo que pasó con Hiroshima y Nagasaki y Nagasaki, en 1945, quedaría como un juego en maqueta respecto a lo que ocurriría a la Tierra luego de una conflagración mundial.

Estados Unidos no necesita probar con simulacros que puede arrasar con Corea. Corea del Norte quiere convencer que tiene el poder nuclear como para destruir Tokio y Japón; no tiene ni remotamente la capacidad de mellar el territorio norteamericano.

De modo que, lo más probable es que el asunto no pase de demostraciones de fuerza.

La bomba atómica tiene casi tres cuartos de siglo

En Hiroshima el 6 y en Nagasaki el 9 de agosto de 1945, Estados Unidos dejó caer las bombas atómicas que desaparecieron centenares de miles de vidas humanas. Estos hechos opacaron los grandes beneficios que traen las aplicaciones de la física nuclear.

Antes de la explosión, los científicos del laboratorio Los Alamos de EE.UU., dirigidos por el físico Robert Oppenheimer, basaban sus expectativas en deducciones teóricas a partir de un hecho experimental: la fisión nuclear. En ese período de la historia de la física, poco se conocía sobre las características del mencionado fenómeno.

En diciembre de 1938, los científicos alemanes Otto Hahn y Friedrich Strassmann descubrieron que un núcleo de uranio 235 se parte en dos fragmentos cuando absorbe un neutrón (un núcleo de uranio 235 está constituido por 92 protones y 143 neutrones). Los fragmentos, que salen expulsado a gran velocidad, son radiactivos.

En marzo de 1939, el físico Fréderic Joliot y sus colaboradores descubrieron que los fragmentos emiten neutrones, los que fisionan núcleos vecinos de uranio 235, los que, a su vez, emiten otros neutrones, dando lugar a la reacción en cadena que se manifiesta con una explosión.

Aunque el principio de la explosión nuclear es simple, debe considerarse una serie de aspectos que complican su aplicación. El uranio 235 debe estar concentrado en un volumen pequeño y en una cantidad (masa crítica) que aproveche todos los neutrones para que fisionen la mayor parte de núcleos.

En la naturaleza, el uranio, 235 se encuentra en un 0.7% mezclado con el uranio 238 (99.3%). El enriquecimiento del uranio, necesario para obtener el volumen y masa crítica para la explosión, es la parte más compleja del proceso. La dificultad reside en el hecho que ambos isótopos (igual número de protones, pero diferente número de neutrones) tienen el mismo comportamiento químico.

El principio que más se ha usado hasta ahora, para el enriquecimiento de uranio 235, es la difusión a través de filtros, de ambos Isótopos. La diferencia de masas favorece la difusión al uranio 235. El método de difusión requiere de gigantescas plantas enriquecimiento.

También se usa el principio de la centrifugación que también aprovecha la diferencia de masas para separar los isótopos de uranio que giran en una centrifugadora a gran velocidad. Este método requiere de plantas de talla pequeña.

Se tiene también el método de rayos láser que explota las pequeñas diferencias entre las disposiciones electrones en torno a los núcleos de uranio 235 y 238.

Existen otros elementos que se usan como combustible para la bomba. Entre éstos se tiene él plutonio 239 (94 protones y145 neutrones) que se producen en determinados tipos de reactores nucleares. Este plutonio viene mezclado con los diferentes productos de la reacción en el núcleo de los reactores. Su uso para la construcción de la bomba necesita de una previa separación.

La fisión nuclear, conocida sobre todo por los terribles efectos de la bomba atómica, es útil también en los reactores. Estos, de acuerdo a su uso, pueden clasificarse en, reactores de potencia, como fuente de energía eléctrica, y en reactores de investigación como fuente de radiación que tiene múltiples aplicaciones. La fisión no sólo es un fenómeno que se estudia mejorar sus aplicaciones inmediatas, sino que permite comprender la profunda naturaleza de materia a niveles ultramicroscópicos.

Su estudio se realiza con poderosos medios técnicos que ofrecen los propios reactores, así como la electrónica y la informática que facilitan el procedimiento de millones de eventos de fisión por segundo.

En la historia de la ciencia y de la humanidad, la fisión tiene importancia crucial que se manifiesta, sobre todo, en la diplomacia del átomo. Sin embargo, como se ha señalado, sus aplicaciones pacíficas son menos espectaculares, pero de gran utilidad en la vida diaria.

 

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s