En una reunión pública con intelectuales, como increpándome, una señora me preguntó: ¿por qué el científico es soberbio? Espontáneamente respondí: si no es modesto, no es científico. La risa general paró lo que hubiera podido devenir en un debate estéril.
Otro mito popular es que el científico es ateo. Mi abuelo decía “los científicos son los hijos preferidos de Dios, porque se interesan en su obra: la naturaleza.”
Albert Einstein, siendo creyente en Dios, lo dijo así:
“Una cosa que aprendí en una vida larga es que toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil. Y sin embargo, es la cosa más preciada que tenemos”.

Desde el inicio de los tiempos el hombre interpretó a la naturaleza.
En este enlace pueden encontrar un libro, acerca de las Leyes Herméticas y la ciencia moderna en pleno Siglo XXI.
http://www.youblisher.com/p/1213034-/