“el Estado inca destaca por su alto grado de eficiencia en el manejo de su economía. Surge la pregunta de cómo lograban ser tan organizados cuando no poseían escritura para establecer las estadísticas necesarias para el manejo de dicha economía. La respuesta era el conocimiento de los quipu y sus hábiles quipucamayoc o contadores. Sin lugar a dudas existió una vasta forma de quipu. Los más sofisticados fueron los grandes quipu poblacionales que contenían las informaciones de todo un suyu, es decir, de una de las cuatro grandes divisiones del Estado. Su manejo estaba a cargo de un alto personaje que recibía las cuentas enviadas desde distintos pueblos situados en una determinada área geográfica. Se trataba de cómputos totales.” (Rostworowski 2005. pág. 39).
Rostworowski, María (2005). Redes económicas del Estado inca: el “ruego” y la “dádiva”. En “El Estado está de vuelta: desigualdad, diversidad y democracia. Víctor Vich (editor). Lima: Instituto de Estudios Peruanos
