Dinámica de las preferencias electorales (2)

00000evoluciondepreferenciaelectoralEl fútbol es popular en el mundo porque la gente se siente cerca de este deporte. ¿Quién no ha jugado una pichanguita? Además, el fútbol ha sacado de la pobreza a jóvenes que hoy son tomados como modelos de éxito.

En política ocurre algo similar. Los electores prefieren a los hombres o mujeres exitosos que les sean cercanos. Escogiendo sus equipos entre gente de su entorno, los candidatos acentúan esa preferencia.

Alejandro Toledo llegó a la presidencia del Perú porque representaba al hombre que, siendo de origen popular, por su dedicación al estudio, tuvo éxito en su carrera académica. La gente lo tomaba como ejemplo para sus hijos.

Alan García, es el declamador y cantante que un tiempo se ganó la vida cantando en los restaurantes. Sus votos vinieron de los costeños criollos que veían una forma de vida que les parecía familiar.

Ollanta Humala fue depositario de la popularidad de su hermano Antauro, el que hizo pensar a la gente del Sur que podía cambiar la historia. Su fracaso rotundo se debe a que gobernó con gente totalmente opuesta a esa idea.

Keiko Fujimori es depositaria de las preferencias por su padre, cuyo gobierno llegó a los más pobres con una serie de mejoras en infraestructura.

A estos cuatro candidatos, la gente los conoce y parece haber decidido su suerte.

Pedro Pablo Kuczynski y César Acuña son los nuevos candidatos.

No hay que ser experto para saber que la mayoría de los electores se siente más cercana de César Acuña, serrano y de padres pobres, como la mayoría. En estos tiempos se ha resaltado la necesidad de que los jóvenes sean empresarios. El “emprendedurismo” está de moda. Y César Acuña es un emprendedor exitoso.

Es más, los gobiernos se han encargado de congelar el número de profesores y de alumnos en las universidades estatales. César Acuña les ha ofrecido oportunidad a los rechazados por el sistema estatal.

Como lo señalamos en una nota anterior, César Acuña está en un proceso de carga electoral. Por ello, sus adversarios intentarán de encontrarle grietas a esa imagen de alto potencial electoral. La forma en la que reaccionará el electorado es imprevisible, aunque la historia reciente muestra que las campañas corrosivas no necesariamente son exitosas.

(*) El autor de la nota es:

Doctor Honoris Causa, entre otras, por la Universidad César Vallejo,

Doctor en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad San Martín de Porres (en el Instituto creado por Alan García) y

Miembro del Consejo Consultivo Internacional de la Universidad San Ignacio de Loyola.

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