Jorge Seminario (Texas A&M University): los científicos del Perú “son apreciados en todo el mundo”

Jorge Seminario (TAMU, USA) y Carlos Medina (Ex de decano de electrónica de la UNI), opinan sobre qué hacer para despegar la ciencia en el Perú

Modesto Montoya: En primer lugar ¿Cómo es que a ustedes se les ocurrió ingresar al mundo de la ciencia y escoger la UNI como Universidad?

Jorge Seminario:  Bueno creo que ya desde el comienzo de la secundaria tenía más o menos una buena idea de lo que quería hacer. También se debe mucho a la acción de mi padre, él era un mecánico, textil.  A él le gustaba mucho la electrónica, parece que como él tenía tanto interés en la electrónica, el trató de que yo lo haga también. Ya cuando tocaba ingresar, en el año 1971 postulé, ingresé rápidamente, y ese mismo año conocí a mi gran amigo y colega Carlos Medina, quien también ingresaba a la UNI. En esos tiempos tuvimos los tres primeros semestres de estudios comunes (para todas las carreras disponibles en la UNI), los cuales nos dio tiempo como para elegir con calma una carrera de ingeniería especifica. Así pues, en el año 1971 justo cuando se introduce al mercado el primer microprocesador (el Intel 4004), algo sensacional para su tiempo que permitiría en unos pocos años desarrollar minicomputadoras a precios accesibles a nivel familiar y de más capacidad y velocidad que las grandes del momento como las de IBM, Burrough y otras. Este nuevo microprocesador digital era de solo cuatro bits (comparado con los que tenemos ahora que son de 64 bits) y producto de las nuevas técnicas de integración litográfica que nos permitió desarrollar todo tipo de circuitos integrados.  Así que eso me entusiasmó bastante y fue lo que prácticamente confirmó mi decisión a que eligiera la ingeniería electrónica.

Carlos Medina:  Lo mío es anecdótico, porque vengo de un hogar de agricultores. Mis padres dedicados a la agricultura y yo eventualmente también. Nací en Ica y estudié en un colegio experimental y el siguiente paso era la Universidad Agraria. Sin embargo, en el año 1970 ya estábamos con la Reforma Agraria. El mundo de la agricultura cambió totalmente; mi papá que era administrador de un fundo de alrededor 2,000 hectáreas pasó a administrar solo 16 hectáreas, que era lo que le quedaba a mi madre, o sea nada.

Ya en IV de secundaria, alguien me había mencionado de la UNI. Yo estaba en Cañete, tenía referencias de la UNI y de San Marcos, pero él me habló de la UNI y recuerdo me llevó unas copias de física de la UNI y fue un gran atractivo. De tal manera que cuando vine a Lima mi primer interés fue la UNI porque ya había visto los libros de física y luego dije voy a averiguar qué ingeniería. Ser ingeniero siempre me había parecido que era una profesión exigente y que a su vez ofrecía un mundo que lo intuía. ¿Y cómo así?  De niño tuve una particular dedicación, cada día que iba al colegio dedicaba por lo menos una hora a ver la operación del embotellado del pisco Vargas que quedaba en la calle Ayacucho en Ica. Me conocía todo el proceso cómo realizaban el paso de las botellas, el llenado, la puesta de la tapa, la puesta de la etiqueta y finalmente cómo envasaban ya en cajas las botellas, la automatización. Digamos que esa fue mi carga emocional para luego después decidirme por la ingeniería que ahora realizo.

Modesto Montoya:  Muy bien, ¿ingresaron ustedes en qué año?

Carlos Medina:  1971

Modesto Montoya: También en esa época, de la edad de ustedes, me parece que ingresó Barton Zwiebach.

Carlos Medina:  Él ingresó en el año 1972.

Modesto Montoya: Cuando terminaron la carrera, Jorge decidió partir del Perú. ¿Cómo fue esto?

Jorge Seminario: Al terminar en la UNI todavía pasé 5 años en el Perú.  Yo trabajaba ya en el último año de la universidad en ENRAD Perú en la parte de televisión, también estuve en la parte de radio y además dictaba clases, en la noche, de electrónica en el Instituto Metropolitano. Y luego hubo ese concurso en el IPEN para recibir a los reactoristas del RP-0, donde seleccionaron a 13 egresados de ciencias e ingenierías para participar en todos los aspectos del diseño, construcción y puesta en marcha del primer reactor nuclear del Peru.  Esto ocurrió a comienzos 1978, después de tomar algunos cursos especializados afines de 1977. Así que allí me enrolé, era una gran oportunidad para ver algo diferente, para hacer investigación porque desde que empecé en la UNI me gustaba hacer investigación, y no tuve mucha oportunidad en la UNI de hacerla. Así que en el IPEN vi como una ocasión para iniciarme en eso. De allí vi que me faltaban muchas cosas, había que estudiar más física, por ejemplo, eso fue algo que me incentivó a buscar estudios de graduado. Hasta ese momento no tenía ni idea que tenía que hacer para convertirme en un estudiante de posgrado.  Y bueno, antes de venirme a Estados Unidos tuve un viaje a Irlanda, en el Trinity College de Dublin, tomé un curso de verano de electrónica nuclear, era una electrónica especializada en la instrumentación y control reactores nucleares. Fui por parte del IPEN y el Organismo Internacional de Energía Atómica. Este viaje fue fundamental porque logré hacer conexiones necesarias para poder hacer el doctorado. Lo que decidí allí fue venirme a hacer física primero. Eso fue lo que me atrajo al comienzo para venir por acá.

Modesto Montoya:  Muy bien, y Carlos decidió quedarse en el Perú

Carlos Medina:  Conmigo ocurre algo particular porque quise iniciar mi tesis y empecé a ser asistente de un ingeniero de mantenimiento. Entonces, tuve la suerte de conocer muchas fábricas y entre ellas la fábrica de pisos vinílicos que sigue existiendo aquí en el Perú y me interesó el control de velocidad de los grupos Ward-Leonard que se utilizan para manejar las calandrias de pisos y los transportadores, que conforman una línea de producción. Allí nació también la idea de automatizar un sistema que era el más complejo de ese entonces, un mezclador intensivo de 500HP. Y bueno, llegó un momento en que dije ya tengo la idea, sé cómo hacerlo, necesito solamente un instrumento. Compraron ese instrumento y me dijeron “Mira usa todo lo que hay acá porque no tenemos mucho dinero y además debe tener un switch para que esté como te lo entregamos, si es que no funciona lo tuyo. Y si funciona lo tuyo lo colocamos en otro lado”. Y salió excelente, sigue trabajando el sistema hasta la fecha, se ha modificado algunos detalles, algunas cosas, pero como principio sigue funcionando el sistema de control automático del mezclador intensivo. El asunto no sé si para bien o para mal es que me empezaron a pagar por ser asesor 4 veces más que en la UNI de tal manera que esa fábrica realmente financió el mantenerme como profesor en la UNI y luego empecé a ser conocido por mis ideas. Lo que sí no estaba todavía en mi era lo de publicar lo que hacía en mis trabajos, pese a que, he realizado cosas relevantes, nunca planeaba publicar. No tenía la motivación para hacerlo.

Luego, tuve que ver también con la terminación del proyecto de la línea de transmisión de 60 Kv Zapallal-Huarangal que es precisamente lo que alimenta las instalaciones del reactor del IPEN. Entonces me dije bueno, hay que formalizar las cosas. Me dije “usted está haciendo electricidad, usted es electrónico” y entonces decido terminar la carrera de electricidad, me hice también Bachiller en Electricidad. Y otra vez ocurre que me invitan y me dice la persona que me convoca “conversa con el gerente y pide no menos de 70,000 soles por 4 horas al día”. Yo no quería dejar la UNI. La UNI para mí era un atractor, una especie de cuerpo negro del cual nunca me iba a despegar. Efectivamente conversé con el dueño, el dueño me dijo queremos hacer esto, pero después me dice me gustaría trabajar un proyecto que tenemos de 80 millones, estamos hablando de fines de 1979. Le digo ya está bien. Me pregunta ¿usted ha trabajado en esto?, le digo no, pero yo hago esto y lo otro. No se preocupe, me dice, usted va a aprender y lo que no sepa me pregunta a mi o a mi hijo.  Muy bien señor, le digo y ¿usted qué me ofrece? No, dígame usted lo que pide. Bueno que sean   100,000 después de los impuestos, yo ganaba 15,000 en la UNI entonces eso hizo que me dedicara buen tiempo a lo que son líneas de transmisión de 10,000, de baja tensión y redes telefónicas.  Recuerdo que uno de los proyectos exitosos fue la construcción del cinturón digital óptico que se instaló antes de que vendieran la CPT S.A.  Entonces, primero mi mundo fue en cierto modo, del artesano que hace la obra pero que no la detalla, que no la hace conocer a la comunidad.

Modesto Montoya:  Bueno, eso significa que has estado en plena acción, en actividad productiva en el Perú. Incluso llegaste a ser en la UNI Decano de Electrónica y justamente sobre ese tema con Jorge, ustedes hicieron un gran movimiento de colaboración con los estudiantes y han participado en la formación de excelentes profesionales, algunos de los cuales están en universidades norteamericanas.  Jorge, un poco cuéntanos ¿Cómo se inició esa labor tuya que continuas ahora que estas en la A&M?

Jorge Seminario:  Creo que cuando tuve mi primera posición de profesor en South Carolina, una de las tareas de un profesor es entablar contactos nacionales e internacionales, eso se incentiva bastante. Es importante tener contactos en diferentes países, aunque ahora se están poniendo un poco difícil con esta parte. Yo dije, vamos a empezar con Sudamérica y que mejor que Perú. Creo que fui a la UNI y fue una casualidad que me encontré a Carlos que era el decano de la Facultad. Aún estoy tratando de acordarme que año fue, pero definitivamente fue antes del 2004 cuando todavía era profesor en la Universidad de South Carolina.

Carlos Medina:  Fue en el año 2000 aproximadamente en el mes de abril, tú hiciste una llamada telefónica y me dijiste soy Jorge Seminario, yo estudié contigo. Nos recordamos como jóvenes, después tuvimos que reconocimos que ya no éramos lo chicos de 20 años sino ingenieros que teníamos alrededor de 50 años. Entonces allí ya nos comportamos como señores de 50 años, pero lo primero que nació fue eso de la juventud.

Modesto Montoya: ¿En qué año viniste para el Encuentro Científico Internacional?

Carlos Medina:  Creo que fue por esos años.

Modesto Montoya: ¿De repente en el 2000 viniste para el ECI?

Jorge Seminario: Sí, más o menos por esa época empecé a viajar a varios sitios. Allí también visité el IPEN. Al IPEN lo visitaba un poco más a menudo porque tenía varios amigos especialmente los 13 del RPO, siempre mantenemos esa comunicación, nos reunimos una vez al año, por ejemplo, voy cuando estoy disponible. Mas o menos creo que he asistido al 80% de esas reuniones anuales del ECI.  Yo me acuerdo de que empecé a verte a ti, Modesto, cuando eras presidente del IPEN

Modesto Montoya:  Si, por el 2000.

Jorge Seminario:  Justo coincide por esa fecha cuando empecé a hacer contacto con varios sitios, fui a la Universidad de Piura, la Universidad Pedro Ruiz Gallo en Chiclayo, a la Universidad Abad del Cusco, pero esa fue un poco después.  Allí se inició, pero ocurre que afortunadamente la UNI producía buenos estudiantes porque yo considero que la educación en la UNI fue muy buena, no fue del todo una universidad costosa pero el empeño de los profesores para que aprendamos fue bastante. Recuerdo llegando de Electrónica fui a Física y mi background era fenomenal en matemáticas. No tuve ningún problema para adaptarme a los nuevos cursos. Es un salto que no me aconsejaba la mayoría, ir de ingeniería a física.

Modesto Montoya: En este momento me decía Carlos que unos 30 muchachos fueron promovidos a diferentes lugares. Hemos entrevistado a Luis Jáuregui que está en Irvine. Tú, Jorge, has llevado a varios allá, también a su esposa, Jenny Zenobio.

Jorge Seminario:  Si, hay una buena cantidad. Varios se han quedado por acá. Siempre que he tenido chance he tratado de meter uno y otro. Aunque uno no puede tener mucha gente en su grupo porque tienes que pagarles y conseguir el dinero es difícil. Pero en la medida que se pudo he tratado de llevar lo máximo que he podido.

Carlos Medina:  Recuerdo que el primero que fue contigo inclusive a terminar la profesión fue Córdova Sosa.  Ese joven tenía habilidad en el inglés, de redacción y tú me hiciste una pregunta, si eso que publicaba ese joven era cierto o no. Yo te dije sí es cierto, aunque no lo parezca, pero es estudiante. Eso motivó que Córdova sea el primero que fue contigo a South Carolina que fue la Universidad en donde estabas en ese momento.

Modesto Montoya:  Ahora hay una chica Gamero de electrónica que se fue contigo.

Jorge Seminario:  Es Milenka Gamero, ella era de mecatrónica,

Modesto Montoya:  Y ahora Jorge en este momento ¿tú estás involucrado en la química de la computación, la molectrónica digamos, sigue avanzando el proyecto?

Jorge Seminario:  Sí, como molectrónica la idea era que cuando esto empezó por el año 1998, 1999 cuando se dio la iniciativa de la nanotecnología en el primer periodo de la presidencia de Clinton. La idea era que ya la electrónica iba a llegar a un punto final porque ya no se podrían litografiar distancias menores de un micrómetro. El avance y poderío de la electrónica está en su capacidad de integrar (tallar el cristal silicio usando luz, i.e., litografía) en un substrato dispositivos (transistores) cada vez más pequeños. Por ejemplo, tallar mil millones de ellos totalmente interconectados con cables metálicos todo en un área de una pulgada cuadrada.  Imagínense, hacer los planos de tal circuito.  Ya se estaba llegando a tamaños en que la longitud de luz era muy grande (mayor de medio micrómetro) para tallar las partes de los transistores.  La pregunta era qué se hace después. Parece que no hay otra forma de avanzar si es que no se hace una iniciativa que comprenda muchas disciplinas, porque los electrónicos solo sabían de silicio, no sabían de otra cosa más. Su tabla periódica tenía solo un elemento. Había que tener la entrada, el input de muchas otras especialidades para ver cómo se reduce, cómo podemos seguir bajando el tamaño mínimo de los transistores y así poder poner más en una pequeña área del silicio.  Yo ya me había pasado a la física atómica molecular, estaba trabajando en moléculas en ese tiempo y de allí viene ese boom de empezar la electrónica desde otro punto de vista, usando otros materiales y todo eso. Allí vi la oportunidad de volver a la electrónica, ya de otro tipo, la molecular. Hubo bastantes avances y un buen soporte financiero de las agencias federales. Desafortunadamente, esto llegó un punto de freno, cuando ocurre el ataque del 11 de setiembre de 2001, cuando se tumbaron las dos torres en New York, prácticamente el dinero de investigación se tuvo que dirigir a proyectos de nanosensores y de otros tipos de nanomateriales donde el objetivo ya no eran los transistores sino hacer cantidades masivas de dispositivos para otros fines y que también sean pequeños y esto si está avanzando.  Se nota recién estos primeros días del 2021, un renacimiento de la molectrónica y se han iniciado ya desde hace unos años proyectos para el almacenamiento de energía donde nanomateriales están siendo usados y donde forman parte de mi investigación.

Modesto Montoya:  Ahora bien, Carlos, en el Perú siempre se dice que nos falta investigación y tengo la impresión de que electrónica acá en el Perú significa comprar equipos del exterior y ver como se conecta el uno con el otro para darle utilidad. No se está haciendo investigaciones para producir nuevos dispositivos como está ocurriendo en lugares donde trabaja Jorge. En qué estamos, específicamente la UNI, por ejemplo.

Carlos Medina:  Yo creo que la potencialidad que tiene la UNI son sus estudiantes y sus profesores. En varias conversaciones que hemos sostenido con Jorge hemos concluido que una gran posibilidad para electrónica, para mecatrónica, inclusive para ciencias, es trabajar de manera asociada. Porque nosotros venimos soñando con este desarrollo de la ciencia en la UNI desde el año 2000.  Algo que conversábamos con Jorge es que los jóvenes se van, pero nos quedamos todos acá mirando y la idea es cómo empezar a trabajar también en la UNI en un proyecto sostenido.

En el año 2007 cuando viaja este joven Luis Jáuregui nos planteamos una posición. Estaba de rector en ese momento el Ing. Morales y nos planteamos formar un grupo de investigación. Entonces dejé de ser decano y quedó la idea para otra oportunidad. En el 2010 llego a ser el director del CTIC y formamos un centro de nanotecnología en el que tuve un apoyo tremendo de Jorge y también tuve el apoyo de Lucho Jáuregui y otros jóvenes que habían ido antes a USA; por ejemplo, Agapito y otra señorita que nos apoyaba que era de la universidad del Cusco, me parece.  De allí salieron dos jóvenes, Keitel y Jimmy Encomendero. Keitel hizo su maestría en Japón y luego su doctorado en Estados Unidos.  En el caso de Jimmy también hizo su maestría y el doctorado en Estados Unidos, pero en su caso pagado y eligió la universidad.

Ahora sigo creyendo que realmente podemos trabajar nosotros, yo no digo que podamos tener la capacidad de tener un laboratorio de nanotecnología, pero si podemos tener la capacidad de trabajar primeros principios asociados con universidades como Texas, con apoyo de personas como Jorge y los otros jóvenes. Entonces, pensar en hacer a veces equipos, comprando todo afuera, hacer ensambladores, no me parece que sea la mejor alternativa. Creo en esta parte, las personas que dirigen investigación están equivocadas en lo que corresponde a cuál debe ser el desarrollo de la electrónica en el Perú. El conocimiento sí, naturalmente que yo pediría más matemáticas para electrónica, más matemáticas para control, porque curiosamente cuando veo quienes son doctores en control veo que son los matemáticos y ¿dónde están los ingenieros? Yo digo que nos faltan más matemáticas. Creo que tenemos todo un mundo abierto si realmente aceptamos que no tenemos la posibilidad de un laboratorio como puede tener Estados Unidos o Alemania, pero sí tenemos la capacidad de poder aprender y poder a la par correr nuestros programas como hacíamos en aquel entonces con apoyo de Jorge, Lucho Jáuregui, universidades que tienen la capacidad económica y de laboratorio para desarrollar esa alta tecnología.  Yo debo reconocer que, en aquel entonces no tan comprendido, pero por un acto de fe el profesor Aurelio Padilla sí dio un apoyo para desarrollar este ambiente. Y luego se dejó para mejor momento, creo que es una tarea pendiente.

Yo la verdad después de haber pasado los 20 años siento que no he terminado esta tarea de que realmente haya un grupo de nanotecnología trabajando con profesionales, con investigadores al nivel de Jorge, y al nivel me imagino Lucho Jáuregui, Roy Araujo, Agapito, Luis Córdova, aunque creo que se perdió por la religión, Jimena Abasto y tu persona que siempre ha sido muy gentil en apoyarnos en que realmente la UNI se posicione y que puedan publicar. Sé que muchos de ellos han publicado contigo con las exigencias que siempre demanda Nature y además que para colocar tu nombre se requiere que el trabajo este bien trabajado, para lo cual sí tenemos la capacidad.

Modesto Montoya:  Supongan que se les pide a ustedes dos ingenieros de la promoción 75, que fue 10 años después que se creó la facultad de ciencia de la UNI, estamos en el 60 aniversario ¿Qué harían ustedes dos cada uno desde su lado, su sitio, para intensificar la investigación en la UNI? con el apoyo de Jorge y de Carlos de ambos lugares. ¿Qué es lo que tendríamos que hacer?

Jorge Seminario:   Para ser honesto es algo sencillo.  La UNI debe apoyar al estudiante de tal manera de que no tenga otros problemas. Creo que uno de los problemas fundamentales, siempre que he tratado de ayudar a alguien de la UNI, es que el alumno tiene otros problemas. Él tiene que sobrevivir haciendo investigación prácticamente gratis, eso no sé por qué. Nos falta mucho, porque incluso en países como nuestros vecinos Chile y Colombia les paga muy bien a sus alumnos investigadores, algo que no es costumbre en Perú. Tiene que empezar a valorarse al alumno, darle por lo menos un sueldo mínimo para que pueda subsistir.  En cualquier país del mundo al alumno investigador gana su sueldo, algo con lo que puedan subsistir. Acá les pagamos 2,200 dólares por mes a los estudiantes graduados.  Eso es bastante supongo para el Perú porque creo que ni los profesores a veces llegan a esa cantidad. Pero algo debe hacerse para que por lo menos pueda comer y tenga sus pasajes, que pueda subsistir y pueda continuar su investigación y no tenga que irse a buscar un trabajo y cosas así. Me parece es algo que no sé cómo vencer esta situación. Si yo pudiera usar el dinero que tengo acá y mandarlo allá sería fenomenal. Pero estoy prohibido de usar el dinero de acá en otras partes del mundo. Puedo colaborar, puedo ir yo, puedo traerlos acá, pero no puedo pagar sueldos en otros sitios, esto es una regla fundamental.  No sé si Modesto escucho la primera parte, básicamente lo que la UNI tiene que hacer es seleccionar a los mejores alumnos para hacer investigación, pero darles una capacidad económica que les permita tener dinero para sus gastos de alimentación, vivienda y transporte.

Modesto Montoya: ¿Cómo haríamos Carlos para que eso sea una realidad?

Carlos Medina:  Bueno, en primer lugar, creo que empieza por un gran acto de fe.  Uno de los problemas que tenemos es el Consejo Universitario que a veces creo que no tiene la fe suficiente en las propuestas que se llevan. Cuando se les propuso, por ejemplo, trabajar en nanotecnología ellos decían, pero donde vamos a poner un laboratorio.  Les digo no señor, sí podemos trabajar en primeros principios es algo que nadie lo va a discutir.  En cualquier lugar se sabe que 1 + 1 es 2 no es 1 y medio.  Los primeros principios son en lo que vamos a trabajar, nos iniciamos por allí. Lo que logramos en esa oportunidad fue un apoyo para un grupo de estudiantes, aproximadamente 10, de 300 soles para cada uno. Lo que dice Jorge es una realidad, el joven acá no es de una clase pudiente, él necesita algo con que sobrevivir y su derecho a comedor. Luego lo tiene usted con toda seguridad dedicado.  Es más, recuerdo, los primeros clústeres que se instalaron en una universidad vecina fueron instalados por alumnos del CTIC, que eran alumnos de Mecánica, Ciencias, Electrónica. Lo que nosotros desarrollamos, finalmente, lo aprovechó una universidad que está reconocida hoy día en investigación. Ellos tenían buenos programas de nanotecnología, pero solamente usaban lo que venía con la receta del vendedor del software. Nosotros teníamos los trabajos que hacíamos porque eran las tareas que nos dejaban Jorge Seminario y un grupo de investigadores también de TAMU.

Entonces ¿Qué haría? Creo que pondría a un mayor a trabajar con ellos, a investigar con ellos. Darles un seguro que no es gran cosa, si estamos hablando de 60,000 soles al año empezar con un grupo de 10 jóvenes. Creo que al segundo año estaríamos con el primer paper de cada uno en nanotecnología. Probablemente alguien pueda decir ¿Y esto en qué beneficia al país? El conocimiento siempre es una luz y la luz por sí misma no se siente, pero es buena. Llegará el momento, la oportunidad que en el Perú ese conocimiento sí tendrá un valor. Al principio, como ocurre uno sale, nace, recibe la luz y nadie agradece en cada momento la luz y el aire que respiramos, ese es el conocimiento.  El conocimiento es luz y la única manera de lograrlo es trabajar duramente, arduamente. Hay una tarea y les digo, personalmente,  siento un grado de frustración, después de 20 años por no haberlo logrado, me siento en parte responsable porque quien sabe lo pude haber trabajado de otra manera, haber convencido de otra manera y no niego que si algo falló, falló en mí  porque siempre tuve el apoyo de los chicos que habían ido a Estados Unidos y no voy a negar también el apoyo de Jorge y el apoyo  de otros jóvenes que no eran de la UNI y que estuvieron buen tiempo en el CTIC y que ahora todavía sigue siendo una tarea por hacer. Siempre nos quedamos como César Vallejo “Hay mucho por hacer”. Y lo digo fácil, el asunto está que es fácil y quien sabe por eso es poco creíble.

Modesto Montoya:  Jorge, para los jóvenes que algunas veces piensan que la ciencia es un mal negocio, de qué van a vivir ¿Podrías tú explicar a los jóvenes como en tu caso, la ciencia ofrece grandes oportunidades en el mundo?

Jorge Seminario:  Sí, de eso no hay duda.  El problema es que como el Perú no tiene esa fama científica, no se nota.  Países tan pequeños como el Perú, o vecinos, sus científicos están bien colocados bien llamados, son apreciados en todo el mundo. Eso creo que no debe caber dudas. Lo que quería comentar es en realidad Carlos hizo un trabajo extraordinario y creo que lo sigue haciendo.  Yo no diría que te sientas fracasado porque hay varios de esos alumnos que salieron de la UNI y que se han logrado, tenemos a uno de ellos que es profesor senior track en una de las universidades de California. Eso fue un gran esfuerzo. Y eso es contagioso, sus mismos compañeros van a ver que él ha logrado esto y por qué yo no lo voy a lograr.  Yo pienso que la labor que has hecho es fenomenal, ya si no se pudo luchar más arriba, hacemos lo más que podamos. Yo también hago lo más que puedo acá, pero llega un punto en que ya no se puede avanzar, hasta que haya otras fuerzas, aparezcan otros factores que nos permitan hacer algo nuevo. Pero si hay una oportunidad, si hay esa coordinación hagámoslo, intentémoslo de nuevo.

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